¡Por ahí no!

Sobre gustos no hay nada escrito. Y sobre los sexuales, desde luego, tampoco. Lo que sí es cierto es que hay algunas prácticas que suelen llamar la atención a muchos hombres o a muchas mujeres. Es el caso, por ejemplo, del sexo oral, aunque no, hoy no vamos a darle a la lenguaLa penetración anal se cuela en casi todos los rankings de deseos sexuales masculinos, siempre bien acompañada de los tríos y de la eyaculación en la boca de la chica.

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Fuente: http://hombre.starmedia.com/

Pocos son los hombres que rechazarían la oportunidad de probar el sexo anal, y pocas son las mujeres que la aceptarían de buenas a primeras. Para las chicas esta práctica simboliza una situación poco higiénica, dolorosa y, en principio, poco placentera. Eso sí, como todo en esta vida, hay que saber hacerlo, y no hay nada que un buen lubricante, la complicidad, el cuidado y la paciencia no puedan solucionar. Pero lo sentimos chicas, esta vez vamos a centrarnos en el género masculino, porque a ver, ¿vosotras entendéis qué atractivo le encuentran ellos a meter su preciadísima colita por el túnel de la caca?

Cuanto más estrecho, mejor

Ya hay vestigios de penetración anal en la Antigua Grecia y en el Imperio Romano -no, las chicas que ofrecen griego en los anuncios de contactos no dan clases de idiomas-, así como de su práctica habitual durante la Edad Media entre hombres que, sin embargo, se declaraban heterosexuales. Pero, ¿por qué tanto revuelo con el culo?

Hay varios motivos por los que los hombres desean fervientemente practicar sexo anal. En primer lugar, y quizá este sea el argumento más lógico y extendido, está el hecho de que el ano no está preparado inicialmente para introducir cuerpos extraños, por tanto no se adapta al tamaño del pene tal y como hace la vagina. Esto hace que el orificio sea mucho más estrecho y genere una sensación de presión sobre el miembro que a los hombres les resulta muy placentera.

Además, la típica posición a cuatro patas, genera una sensación de poder que despierta los instintos más primitivos y animales del ser humano. Con la penetración anal, tanto en parejas homosexuales como heterosexuales, el hombre que tiene el rol activo domina totalmente la situación, los movimientos y tiene a la persona pasiva sometida. Esta postura provoca para ellos un morbo indudable.

El tercer pilar fundamental que sostiene este deseo es que se trata de algo nuevo. El anal se presenta como una alternativa al sexo vaginal e incluso al oral, las dos prácticas más populares entre las parejas y que pueden llegar a convertirse en algo rutinario.

¡Se mira pero no se toca!

A pesar de ser una zona que puede resultar muy placentera para ellos, la situación es bien distinta cuando son las mujeres las que les proponen profanar su retaguardia. El ego viríl se apodera de su mente y aparecen complejos del tipo “¿y si me gusta? ¿significa eso que soy gay?”

La orientación sexual no tiene nada qué ver con las partes del cuerpo que nos proporcionan placer o que nos gusta que nos estimulen, únicamente está relacionada con el sexo de las personas con quien mantenemos las relaciones.

Debido a este tabú queda olvidado el llamado punto P, que viene siendo el punto G masculino, y recibe este nombre por encontrarse ubicado en la próstata. Esta zona, del tamaño de una nuez aproximadamente, es clave para el orgasmo masculino y se puede estimular de forma externa o interna, a través del ano. Muchos expertos describen la sensación provocada a partir de este estímulo como un placer incomparablePor culpa de los prejuicios en muchas ocasiones el punto P se queda sin explorar.

Fuente: 1.bp.blogspot.com

Como cualquier práctica sexual consentida, el sexo anal es totalmente válido y puede resultar muy placentero si se hace con cuidado, paciencia y lubricante. Muchas mujeres acceden a tenerlo únicamente por agradar a su pareja, a pesar de no gustarles en absoluto. Al final, y como en todo, lo más importante es el punto R, el respeto.

Foto de portada: www.eitb.com

2 Comments
  1. Buen post en el que falta dar detalles de CÓMO se debe hacer una penetración anal. Importante saber hacerlo para que sea placentero y no doloroso. Importante decir que debe ser voluntario y con lubricación previa, pero si bien esto es fundamental hay que decir que no es suficiente. La mayoría de la gente lo intenta así y muchos desisten, porque no es suficiente. Hay que dilatar el esfínter, para que la penetración no sea dolorosa. Excitar, lubricar y dilatar. Después ya disfrutar. 😉

    • ¡Gracias por tu opinión y tu aportación! La tendremos muy en cuenta para posts futuros. ¡Un saludo!

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