El sexo de tus sueños

Sueña que sueña con ella…o con él. Antes de nada, creemos una atmósfera. Estás en la cama, durmiendo, tras un largo día es hora de abrazar las sábanas y reposar…o no. Es entonces cuando empiezas a soñar que mantienes sexo. El mejor sexo de tu vida. Sexo placentero, un inmenso gozo que solo concluye cuando, por una razón u otra, despiertas con más sudor del habitual e incluso con humedad en la entrepierna.

Quizá al día siguiente incluso sonrías pícaramente al recordar tus hazañas nocturnas, aunque sean irreales. Al fin y al cabo, ¿a quién le amarga una fantasía erótica? Estos sueños han inquietado a los científicos y psicólogos desde que el mundo es mundo, y tal es la complejidad de nuestro cerebro que aún no han conseguido extraer una conclusión sobre las razones que nos impulsan a convertirnos en protagonistas de pelis para mayores de 18 en nuestros sueños.

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Para intentar explicar esos despertares tan alegres desde El sexo mandamiento recurrimos al mayor experto en esta materia que haya existido, Sigmund Freud. Para el que no lo conozca, podemos resumir su pensamiento en que creía que la mente humana giraba en torno al sexo. Pedimos disculpas a los expertos en el padre del psicoanálisis, pero a grandes rasgos así pensaba Freud. El caso es que este estudioso del cerebro consideraba que estas fantasías obedecen a los deseos más carnales de cada uno de nosotros, que al verse reprimidos por las convenciones sociales tienen a los sueños como válvula de escape.

El porqué de tus mejores sueños

Los científicos han incidido en las teorías freudianas y aseguran que los deseos agresivos y libidinales están bajo control de la corteza prefrontal de nuestra cosa de pensar. En la etapa de sueño REM, que también merece mil páginas para comprenderla, se activan -atentos al palabro- los sistemas dopaminérgicos-mesolímbicos-cortiales. ¿Traducción? Impulsan los deseos sexuales a la vez que la corteza prefrontal que mencionábamos antes relaja su actividad y da vía libre a que nuestras ensoñaciones se empapen, nunca mejor dicho, de carga erótica.

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El bueno de Sigmund juraba y perjuraba que el sexo mueve el mundo, y no creemos que le falte razón. Sus teorías detallan que estos sueños se incluyen dentro del inconsciente, que es aquello que no sabemos identificar o que nuestro propio cerebro olvida. El atractivo de este tema ha hecho que muchos otros psiquiatras hayan tratado de explicar por qué nuestros sueños son verdes.

Rosaria Cusano es una experta en sueños y editora de Dreams, una revista italiana que habla de este mundo onírico. Sus manuales informan de que tener sueños de este tipo es lo más normal del mundo, pero nos tira una chinita: tenemos que aprender a interpretar nuestro inconsciente, ya que estas manifestaciones espontáneas pueden indicarnos qué está pensando lo más profundo de nuestra personalidad, qué inquietudes tenemos y qué temores y deseos albergamos, ya que estos quedan reflejados en los sueños eróticos.

Mujeres y hombres sin viceversa

Una vez ha quedado claro que es el inconsciente el responsable de este tipo de fantasías, procedemos a mostraros en qué se diferencian los hombres y las mujeres en este sentido. Como las damas siempre van primero, es el turno de los sueños eróticos femeninos. Según varios estudios, como el Kinsey, ellas tienden a verse con personas conocidas en este tipo de encuentros, tan irreales como excitantes, y esto se debe a que para ellas, en teoría, es muy importante la relación personal como sujeto. Hacemos un pequeño inciso para decir que cada persona es un mundo y que generalizar nunca es bueno. Sigamos, ¿no?

¡Hasta nuestros mayores tienen sueños subiditos de tono! Foto: pimpfiadas.blogspot.com

Los hombres, por su parte, tienden a fantasear con una mujer desconocida, una anónima que cumple todos sus deseos y sacia sus fantasías eróticas. La tendencia masculina a intentar ser poderosos se traduce en que ellos tienden a soñar con dominación o con conquistas. Como ya advertimos en nuestro artículo sobre el sexo anal, esto va prácticamente asociado con la naturaleza de los varones.

Que toda la vida es sueño, y que lo sueños, sueños son. Ojalá algunos se hiciesen realidad, ¿no es así? La mente humana es todavía un misterio, por mucho que Freud y sus colegas de bata blanca se esmeren en descubrirnos sus entresijos, así que no sabemos a ciencia cierta el porqué de tantos despertares entre sudores y ropa interior mojada. Y tú, ¿sabes ya qué vas a soñar esta noche?

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