Y tú, ¿eres asexual?

El sexo mueve el mundo desde que los primeros humanos empezaron a pasearse por el planeta, ya que es la forma de reproducir la especie y de conseguir placer, un todo en uno que demuestra la sabiduría de la naturaleza. Sin embargo, la naturaleza no cuenta con el hecho de que aproximadamente el 2% de la población mundial es asexual, no siente ningún tipo de atracción por hombres y/o mujeres.

Según los estudios este trastorno consiste en no tener una identidad sexual definida, esto es, quienes son asexuales no tienen una orientación definida, sin importar que sea hetero, homo o bisexual. Son muchas las investigaciones que se han llevado a cabo en busca de conocer las razones por las que estas personas no sienten ningún tipo de deseo sexual. El Kinsey Institute señaló que “Los asexuales parecen caracterizarse más por un escaso deseo y excitación sexual que por niveles bajos de comportamiento sexual o niveles altos de represión sexual.” (Prause and Graham, 2002). 

Imagen: hombre.starmedia.com

Esto explica que estos individuos no encuentran ningún atractivo sexual hacia hombres o mujeres, pero no porque no tengan comportamiento sexual, que podría ejemplificarse mediante las erecciones, o porque hayan visto su sexualidad contenida por cualquier factor educativo, social, cultural o religioso.

Su actividad sexual

El hecho de que estas personas no sientan deseo no impide que realicen actos sexuales como la masturbación o el propio coito, ya que para ellos es una forma de intentar descargarse.  Este 2% de la población que tiene esta orientación no se ve atraída por el sexo, ni siquiera por la pornografía o ese tipo de contenidos, pero esto no impide que puedan sentir amor, ya sea homosexual, heterosexual o bisexual, hacia otras personas. Al igual que el resto de la gente, pueden experimentar amor y ganas de establecer una relación afectiva con alguien, pero sin llegar al extremo de buscar relaciones sexuales, ya que no sienten interés por ellas.

Los asexuales no disfrutan de las relaciones. Imagen: juntos.lacoctelera.net

No obstante, también existen asexuales arrománticos, que ni sienten deseo sexual ni quieren una relación sentimental, simplemente buscan una persona con la que tener un vínculo, una amistad firme y sincera, pero sin llegar a “algo más”. De hecho, no suelen ser celosos en el sentido de que toleran que sus amigos puedan tener relaciones formales con otras personas, ya que únicamente quieren tenerlos como amigos cercanos.

Soledad

Muchas de estas personas acaban viendo cómo no encuentran a nadie como ellos y terminan resignándose a tener una pareja que quiere tener actividad sexual, así que acaban teniendo relaciones a pesar de que se muestren a disgusto. La importancia del sexo en la pareja provoca que sea difícil mantener el romance a largo plazo, ya que la persona sexualmente activa acaba sintiéndose no deseada e incapaz de mantener el lazo sentimental con su compañero/a asexual.

Este pequeño porcentaje de la sociedad vive en un mundo en el que casi todos sus elementos tienen una mayor o menor carga sexual, pero la tienen. Por este motivo pueden sentirse inhibidos por un entorno muy distinto a ellos. Las relaciones que los asexuales acaban formando pueden ser de varios tipos, puesto que como no suelen encontrar a una pareja también asexual, tienen que llegar a un acuerdo con su compañero o compañera para tener sexo bajo cierta frecuencia o bien consentir que su pareja tenga relaciones con otros individuos.

Imagen: ardeymas.blogspot.com

El 98% de los seres humanos que sí que sienten deseos sexuales no suele comprender las motivaciones de sus semejantes asexuales, hasta el punto de confundir esta falta de orientación sexual con una enfermedad o un trastorno. Por otra parte, no debe asociarse a la abstinencia carnal o al celibato, ya que estas son elecciones particulares de cada individuo y no implican asexualidad. A pesar de no sentir atracción ninguna por personas de ningún género, los asexuales pueden tener una relación común con otra persona ya sea por el vínculo afectivo que los une o por el anhelo de tener hijos con su pareja, sin que haya placer sexual de por medio.

La asexualidad en nuestro entorno

Esta es la bandera del colectivo asexual. Imagen: smoda.elpais.com

Esta peculiaridad ha inquietado desde siempre al ser humano, cuya literatura, arte y leyendas mencionan la asexualidad. Todo comienza en la Biblia, ya que según ella los ángeles no tenían sexo ni mantenían relaciones. Otros ejemplos de la literatura son figuras tan conocidas como la de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle. Este detective jamás sintió atracción por hombres o mujeres en ninguna de las obras del escritor británico, hasta el punto de afirmar en una de estas novelas que “la mujer más fascinante que he conocido cometió infanticidio para cobrar el seguro”. 

Otro ejemplo puede encontrarse en la obra del recientemente fallecido Gabriel García Márquez, concretamente en su archiconocida Cien años de soledad. En este libro “Gabo” incluye el personaje de Remedios, que jamás sintió deseos por ningún hombre o mujer, si bien cuatro varones murieron por la tristeza provocada por el rechazo de esta dama.

Un caso incluso más actual es el del televisivo Sheldon Cooper, de la serie americana The Big Bang Theory. En ella este joven puede considerarse asexual ya que no muestra interés alguno por mujeres u hombres, aunque afirma que considera las relaciones sexuales como una práctica antihigiénica, así que quizá esta aparente asexualidad vaya acompañada de una hipocondría extrema. Ser asexual no es una enfermedad ni un motivo de burla, sino que es totalmente respetable, como cualquier otra inclinación sexual. 

Imagen de portada: mujer.terra.es.