La arruga desnuda es bella

A nadie se le escapa que las modelos despampanantes que aparecen en los anuncios no son la tónica habitual de las calles, como tampoco es normal que actrices de Hollywood que rebasan los sesenta aparenten una segunda juventud a través de un pacto con el bisturí. El cuerpo de la mujer vive el paso del tiempo en sus carnes, ese pecho turgente en la juventud ha ido perdiendo centímetros, así como la tersa piel, que ya no brilla sino que es flácida y con menos brillo. La sociedad se hace adicta a cuerpos irreales, impropios del día a día.

Los cánones de belleza, en los que la imagen y el Photoshop mandan con puño de hierro, parecen haber dejado de lado a la mujer como tal, con curvas y arrugas. Pero nuestras madres, nuestras tías y abuelas siguen siendo hermosas. Aleah Chapin es una estadounidense que rechaza este estereotipo de juventud de 90-60-90, sino que ha sabido apreciar lo bonito de un cuerpo femenino, sin importar que haya atravesado por la maternidad y las estrías.

28 años tiene esta pintora, que retrata a mujeres maduras en todo su esplendor, en plena desnudez y sin tapujos estereotipados. “El cuerpo femenino es algo increíble para pintar”, relata una artista que ha reivindicado a la curva arrugada, por mucho que recibiera críticas que definieran su obra de grotesca. ¡Qué daño hacen los cánones!

Acostumbrados a un mundo en el que solo caben cuerpos jóvenes y retocados con Photoshop, las mujeres que han presenciado estas pinturas han visto cómo queda reivindicado su cuerpo, ya que son una mayoría silenciosa. Aleah no se corta un pelo y muestra a sus musas jugando, besándose e incluso tocándose, ya que el sexo también tiene cabida en esta generación. Su carrera comenzó con retratos de las amigas de su madre, también bajo la premisa de aparecer como vinieron al mundo.

Las imágenes han llamado la atención de quienes acudieron a sus exposiciones en Estados Unidos, Holanda o Alemania. Parte de los visitantes mostraban su alegría al ver cómo las mujeres maduritas también tienen cabida en el ámbito de la desnudez. Sin embargo, otras lamentaban el impacto de estos cuadros: “Es triste que tengamos que llegar a esos extremos para llamar la atención de mi generación. Para mí es simplemente demasiado. Me resulta muy difícil de mirar”, explicaba una visitante de una exposición al diario The Telegraph.

Basta con acudir a las playas en verano para ver que la mayoría de los cuerpos femeninos se corresponden más a los cuadros de Aleah Chapin y no a esos anuncios irreales de la televisión y las revistas. La arruga sigue siendo bella, sea con ropa o sin ella.

Imágenes: paddle8.com | fineartconosseur.com | artupdate.com.