Nosotros y el sexo

David Sanz / @DavidSB4

La sexualidad, ese tema que tantas veces es tabú pero que sin embargo ha sido estudiado desde infinidad de perspectivas y enfoques. Se puede ver desde un punto de vista simplista de una mera relación o interacción entre dos personas, o bien podemos adentrarnos un poco más, y hablar de los roles que estas asumen en el curso de dicha relación, o de cómo nos comportamos cada uno, de nuestras actitudes tanto hacia otras personas como hacia el sexo en sí.

Y es que no nos engañemos, el sexo no se reduce al acto sexual, sino que va más allá, incluyendo las caricias, los juegos, las palabras… todo cuenta y todo ello en conjunto forma lo que a menudo se conoce como la erótica, que es al sexo lo que la metáfora al lenguaje, una manera de expresarnos que nos divierte, que le da al asunto ese plus de emoción.

Pero no es que esté descubriendo América, imagino que esto ya lo sabréis la mayoría de vosotros, en especial el sector femenino, ya que son las mujeres las que más aprecian esta clase de juegos. Esto se debe a que la fase de excitación es más importante y más compleja (ya se sabe que los hombres somos muy simples para todo) y por lo tanto requieren más atenciones para llegar a suscitar su deseo.

Los chicos, por nuestra parte nos fijamos más en lo físico, en lo obvio, en lo que tenemos delante de nuestros ojos, quizá por eso somos más ‘distraíbles’. Aprovecho esto para contaros una supuesta anécdota de un presidente de EEUU que visitó una granja de gallinas con su mujer, tras lo cual ella le dijo que había visto a un gallo copular varias veces al día, a lo que él contesto que sí, pero que lo hacía con distintas gallinas.

Por otra parte, y aunque suene a tópico, todos somos distintos y a cada uno nos gustan unas cosas. En este aspecto, el sexo no iba a ser menos y prueba de ello son las numerosas y diversas inclinaciones sexuales, como la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad e incluso la asexualidad, que son tendencias igualmente respetables y válidas.

Así mismo, están las parafilias, cuyo máximo exponente son los fetichismos, que consisten en la excitación sexual ante un determinado objeto o parte del cuerpo. Por ejemplo, el director de cine Quentin Tarantino tiene como uno de sus mayores objetos de deseo los pies. Además de esto, tenemos otras formas como el sadomasoquismo (¿a quién no le gusta un azote de vez en cuando?) o el exhibicionismo. Y es que en un momento dado nos puede ‘poner’ una determinada cosa, por la situación, el entorno o por la razón que sea, y por no por ello somos bichos raros. Ya lo dijo Homer Simpson: “Libres domingos y domingas, libertad para las dos”. 

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