Preliminares con la fotografía erótica

No hay nada mejor que unos buenos preliminares antes de llevar a cabo el acto sexual. Es más, si te esfuerzas lo suficiente te lo puedes llegar a pasar mejor que con el propio coito (y durante mucho más tiempo). En esta ocasión te vamos a sugerir un juego como previa a lo que pueda venir después: la fotografía erótica.

No hablamos de realizar una foto delante del espejo con el móvil o de hacerte un selfie sacando bola o poniendo morritos. Las prácticas del sexting son para las redes sociales o para tu propia intimidad.

Foto by sandymanase

Foto by sandymanase

Nos referimos a posar con la pareja delante de una cámara. Obviamente, para que sea un juego tenemos que poner algo de nuestra parte. El objetivo es estimularte y excitar a tu pareja mientras os sacáis unas fotografías.

Se pueden realizar fotografías en ropa interior, ropa de encaje o picardías. Los disfraces o los desnudos también son muy socorridos aunque en estos casos vale más insinuar que enseñar. También puedes ayudarte de tu entorno.

Por ejemplo, podéis utilizar una silla o sillón en el cual os tumbáis retorcidos como normalmente no lo haríais. Una foto en la cama con la sábana cubriendo lo justo tampoco es mala idea. Sitúate entre unas cortinas a contraluz o túmbate en una mesa con la cabeza colgando por fuera… no hay límites a la imaginación.

Tampoco será mala idea que salgáis los dos en alguna foto juntos, fundidos en un abrazo o algo más subidito de tono. No olvides que el objetivo es la excitación. Por tanto, utiliza todo aquello que te ayude a estimularte a ti y a tu pareja mientras potencias lo que más te guste de ti ante la cámara.

Esta práctica puede servirte no solo como calentamiento sexual, sino también como actividad artística. Con ella podrás mejorar tus dotes de fotógrafo mientras te diviertes con tu pareja, perderéis la vergüenza y os ayuda a conoceros mejor.

Si sabes algo de Photoshop puedes montar imágenes después en las que solo destaque el rojo del pintalabios o efectos por el estilo. Lo único en lo que tendrás que tener cuidado es en a quién se las enseñas o dónde las cuelgas, pero eso ya depende de cada uno.