La maldición de la Eyaculación Tardía

Lo que para unos podría ser un sueño para otros se convierte en una auténtica pesadilla. Aguantar más en las relaciones con tu pareja es algo con lo que siempre lucha cada hombre en todos sus encuentros sexuales en un intento por alcanzar el orgasmo al mismo tiempo que la mujer (o la otra persona).

Pues bien, del mismo modo que existen hombres que se ven afectados por la eyaculación precoz, también los hay que se ven afectados por la eyaculación tardía (también llamada eyaculación retardada o aneyaculación).

La eyaculación tardía ocasiona los mismos problemas que la eyaculación precoz (foto: www.flickr.com)

Este fenómeno es el caso opuesto al de la eyaculación precoz. Es decir, que el hombre (en este caso) no puede alcanzar el clímax en sus encuentros sexuales, incluso tampoco consigue un orgasmo a través de la masturbación en muchos de los casos.

A priori, cualquiera podría decir que la eyaculación tardía es una ventaja al poder prolongar las relaciones tanto como el cuerpo aguante. Sin embargo (al igual que la eyaculación precoz) puede resultar muy frustrante y ocasionar problemas que potencian aún más los síntomas de la aneyaculación.

También la pareja (ya sea hombre o mujer) puede sentirse responsable de no excitar lo suficiente al otro como para alcanzar el orgasmo. Estas inseguridades o falsas culpabilidades son las que terminan por destruir las relaciones sentimentales.

Aunque existen muchas causas por las que el hombre puede verse afectado por este tipo de trastorno las más comunes son las mismas que afectan a la eyaculación precoz. La ansiedad, el estrés, el miedo a no eyacular o problemas vinculados a las experiencias con la masturbación en la época de la infancia encabezan esta lista. Al final todo está en la mente.

Sin querer pecar de listillos, te recordamos que no solo se puede conseguir el orgasmo a través de la penetración o la masturbación. Si esta no te funciona, siempre puedes explorar otras facetas en busca de un estímulo que te excite hasta alcanzar la mayor de tus satisfacciones. Aun así, lo mejor en estos casos es siempre acudir a un especialista para que te ayude y aconseje a superar la causa psicológica que te impide ser feliz.