21 gramos: el sexo inmortal

Dice la teoría del médico Duncan McDougall que, al pesar el cuerpo de un fallecido, la cifra resultante será 21 gramos menor que la anterior a la muerte. Es el peso del alma, dicen. No es casual, pues, que precisamente 21 Gramos sea el nombre de un novedoso y poco convencional dildo que ha nacido en Alemania de mano del artista Mark Sturkenboom.

21 Gramos es un vibrador de cristal transparente en cuyo interior se puede observar un pequeño recipiente dorado. Esta cápsula contiene exactamente esa cantidad de las cenizas del difunto esposo de aquella viuda que haya decidido adquirir el producto. «Después de una muerte, la falta de intimidad con esa persona es el único aspecto del dolor y el luto. Esto forma la base de 21 Gramos», afirma McDougall al referirse a su invento.

El vibrador se presenta un perfume del fallecido. Fuente: nopuedocreer.com

El dildo se presenta en un estuche blanco, y va acompañado de un frasco con el perfume que el fallecido utilizase en su día a día, con el fin de recrear la sensación de intimidad de la pareja el máximo posible. Además, la caja es musical, puesto que tiene unos altavoces para iPhone integrados para poder escuchar las canciones predilectas y se cierra con una llave que la viuda puede utilizar como colgante. Hasta el mínimo detalle cuidado para el disfrute de los cinco sentidos post mortem.

McDougall se inspiró en una anciana viuda que hablaba con el jarrón que contenía las cenizas de su marido, pero obviamente, sin obtener respuesta. El artista pensó, entonces, que una buena forma de revivir los momentos con esa persona amada podría ser mediante una autosatisfacción sexual que permitiese a la mujer trasladarse a los recuerdos más íntimos vividos con su pareja.

Desde luego, el mundo del sexo no se encuentra exento de innovaciones e inventos un tanto extraños como es el caso de 21 Gramos, un vibrador que, muy probablemente, vaya a encontrarse con un buen número de detractores por lo macabro que puede resultar el hecho de masturbarse con las cenizas de una difunta pareja. Pero para gustos, como siempre decimos desde El Sexo Mandamiento, se hicieron los colores.

Imagen de portada: www.lasprovincias.es