Sexo tántrico: el poder está en la mente

En varias ocasiones, habrás escuchado que se pueden conseguir experiencias sexuales más íntimas, duraderas y placenteras a través del sexo. No nos referimos a tomar fármacos u otras drogas. Hablamos de algo mental: el sexo tántrico.

Esta práctica deriva del Tantra, que no deja de ser una corriente espiritual o mental que utiliza el placer como realización personal. Cómo no, sus orígenes están en Oriente, concretamente en la India donde se impuso hace más de 5.000 años como rebelión contra las religiones que penalizaban el placer o las relaciones sexuales.

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El sexo tántrico se centra en el control de la mente sobre el placer corporal. (taringa.net)

El sexo tántrico gira en torno al misticismo y al intercambio de sensaciones más allá del orgasmo genital. En teoría, se trata del control mental de uno mismo y de una relación sentimental con tu pareja en una unión entre ambos única. Todo muy esotérico, como puedes ver.

Es probable que exista un manual de consulta rápida del Tantra aunque te sugerimos que realices una lectura más profunda si de verdad te interesa controlar el sexo tántrico. Para los más impacientes sugerimos algunos consejos (aunque la falta de paciencia no vaya muy ligada al sexo tántrico).

Lo primero, es importante tener verdaderas intenciones de conseguir el orgasmo. Es decir, no centrarnos solo en la eyaculación sino que se debe explotar la sensualidad y el placer del propio orgasmo. Alargar esa sensación y experimentarla al mismo tiempo que tu pareja son los objetivos principales de esta práctica.

El origen de esta técnica es oriental. (Imagen: Iptvdigital.com).

Esto se puede conseguir con una mentalización previa al acto sexual. El sexo tántrico ayuda tanto en los problemas de eyaculación precoz como en los de eyaculación retardada.

También es muy importante el contacto visual con la otra persona. Se acabó eso de cerrar los ojos por vergüenza o de hacerlo con la luz apagada. Para conectar con la otra persona nada mejor que mirarla fijamente mientras disfrutáis juntos.

El contacto físico es otro de los pilares básicos del tántrico. Es importante no remitirse solo a la penetración como única forma de roce corporal. Las caricias o masajes durante la ejecución por todo el cuerpo también son habituales en esta práctica sexual.

Por último, disfrutar del momento. En este caso, no se trata de sacar el animal que llevas dentro y ser rápido y brusco. Se trata de utilizar la mente para controlar cada emoción y sensación. Es difícil, pero sus beneficios son notorios. ¿Eres capaz de controlar tu cuerpo incluso en momentos de frenesí?