Cuestión de ‘balines’

¡Qué machotes esos hombres con rifle en mano! El ejercicio de la caza ha estado relacionado durante muchos siglos con la virilidad del sexo masculino. En un inicio la supervivencia invitaba a nuestros ancestros a matar a todo tipo de animales para continuar perpetuando la especie, pero poco a poco la caza ha pasado a convertirse en un hobby con muchos adeptos e incluso a considerarse un deporte.

Pero, ¡Oh, sorpresa! ¿Realmente hay una regla directamente proporcional entre el ejercicio de la caza y la potencia sexual? La respuesta es sí. Pero no aquella a la que los tópicos nos tienen acostumbrados, o al menos eso es lo que predica la DMGDRO de Nueva Orleans, una organización que se dedica al estudio de los trastornos relacionados con el tamaño de los genitales.

La caza se relaciona con genitales pequeños. Fuente: www.rankia.com

Una reciente investigación ha concluido que se puede establecer una relación entre poseer un pene pequeño y ser aficionado a la caza. Dos años de estudio  han sido suficientes para que los científicos de esta entidad pudiesen deducir un vínculo entre aquello que ellos han denominado como la “emoción de la muerte” y el escaso desarrollo de los genitales masculinos.

La explicación reside en que los hombres que practican el deporte de la caza obtienen como recompensa una sensación de placer al matar dentro de un ambiente controlado. Es decir, unas circunstancias que les permiten herir sin peligro a resultar heridos.

Esta investigación ha permitido catalogar el trastorno de los genitales pequeños como una enfermedad. Pero, al final, lo que perdura es el eterno debate ¿el tamaño de la escopeta importa?

Imagen de portada: www.ultimasnoticias.com.ve