Te echo de menos

Autora: @imposibleolvido

Llegué vestida de incertidumbre, paseando mi inseguridad de un lado a otro de aquella plaza, sujetando con fuerza el teléfono en mi mano por si avisabas de un retraso de última hora, fijándome en cada coche que pasaba despacio junto a mí. Encendí el tercer cigarro de aquella angustiosa espera, y al levantar la vista…te vi, enfundado en vaqueros, dedicándome esa sonrisa tan tuya, apagando con ella mis nervios, calmando con ella mi angustia, caminé hacia ti, me cobijaste en un abrazo que me embriagó de tu aroma, sentí que todo iría bien.

Fue como volver de nuevo a un refugio conocido y seguro, me agarraste de la mano y empezaste a contarme tus últimas noticias, y yo, tras mi sonrisa, archivaba en mi memoria ese momento, para poder degustarlo en soledad, cuando ya no estuvieras, ese nerviosismo interno, esa felicidad momentánea, el brillo de tus ojos al mirarme, la presión de tu mano en la mía, el sonido de nuestros pasos en el asfalto, tus gestos al hablar, esa manera de torcer el gesto. Los hoyuelos de tus mejillas, tus labios, podría dedicarles todo un escrito a tus labios, tan hechos para besar tiernamente como para exigir con pasión ser besados, mordidos, o simplemente rozados, tu barbilla, tan desafiante y orgullosa, tu voz profunda y sensual, con ese acento tan tuyo, tan especial…

Esa forma de desabrocharte la camisa mientras me sonríes, la forma en la que echas hacia atrás tu pelo con tus manos, tu pecho, que se va revelando frente a mis ojos, me humedezco, noto mi ropa interior pegada a mi sexo, y suspiro. Vienes hacia mí, con esa manera felina de andar, desabrochando tus pantalones, me besas.
Beso tierno, pausado, incluso tímido al principio, que se torna exigente y voraz, mientras me agarras de la nuca y sacas mis pechos por el escote del vestido, besos que marcan mi piel, boca, barbilla, cuello, pecho, pezón. Beso que enseña dientes y muerdes, marcando con la presión de tus dientes mis sentidos, haciéndome totalmente consciente de cada milímetro de piel que recorres.

(Imagen: inmaculadaconcepcion.blogspot.com).

Bajas despacio mi ropa, yo tumbada en la cama me dejo hacer, abstraída en sensaciones que me nublan los sentidos, tu boca sigue su camino hacia mi ombligo, lo rodea con la lengua, tira del pendiente con los dientes. Tu aliento me hace sentir cosquillas, intento incorporarme pero tus manos me lo impiden, vas susurrando pegado a piel lo que vas a hacer conmigo, mientras vas bajando hacia mi centro del placer, me estremezco, me agarro a tu pelo para ocupar mis manos.
Tu lengua es experta en marcar rutas imposibles, serpentea por mis ingles, chupas, muerdes, para acariciar lamiendo después. Me abres las piernas, me siento totalmente expuesta a ti, estás incorporado mirándome a la cara y no puedo evitar sonrojarme, noto como mis jugos salen de mi interior Quiero cubrirme, intento cerrar mis piernas, pero tú, tú estás sujetándolas, con esa mirada de vicio, mordiéndote el labio mientras sonríes, quiero que sigas, que te acerques a mi, pero sigues mirando desde arriba, me excita esta espera, empiezo a saciar este nerviosismo que me invade tocándome, noto mi clítoris duro y redondo, apretado, mojo mis dedos en tu boca, y te reto con mi mirada, me toco, recorro la suave y húmeda raja que separa mis labios vaginales, de arriba a abajo para parar en mi botoncito mágico y acariciarlo.
Puedo oírte tragar, el sudor comienza a perlar tu frente y yo acompaño a mi mano con suaves movimientos de caderas. Pasas los brazos por debajo de mis piernas y te tumbas pegado a mi, tu boca empieza a llenarme de saliva y me apartas con tu cabeza la mano.

(imagen: fotos.starmedia.com).

Noto como chupas, lames y muerdes cada milímetro, sigo moviéndome, el placer va calentándome las venas, como aletargando mis extremidades, empiezo a abandonarme a tu boca, te aprieto la cabeza contra mi, tu lengua me llena. Veo el orgasmo cerca y no puedo evitar querer más, arqueo la espalda, abro aún más mis rodillas, noto explosionar mi interior y me restriego en tu barba, abandonada la vergüenza, no se en qué lugar, gimo y grito, buscando aún más.
Tú sigues a un ritmo lento y tortuoso, a veces, levantas la mirada sobre mi ombligo e imagino tu sonrisa pegada a mi coño, cubierta de mí. Me excito, me llevas lentamente al borde de un abismo, tu lengua no distingue entre mi culo y mi coño, tengo que agarrarme a las sábanas para no perderme en el vuelo.

(Imagen: radiografiainfomativa.com).

Y me abandono, totalmente expuesta a ti, abierta a ti, me dejo ir, las contracciones de mi vagina aprietan tu lengua, un dedo invasor en mi culo me vuelve a elevar más arriba y no quiero dejarme caer.

Sí, en días como hoy, cuando la quietud de mi casa me rodea, cuando el móvil suena pero no es tu nombre el que aparece en la pantalla, cuando tengo que arreglarme para salir, seguir con mi vida, ver a otros, es cuando más te echo de menos. Me maquillo, me peino, elijo la ropa y dentro de mí ansío salir y que seas tú quién me recoja, quién me acompañe a cenar, o al cine, quien me diga que me pasa al mirar al vacío, me dueles tanto sin tener porqué, sin saber siquiera lo mucho que te pienso…

Te extraño, eso es todo, sin razones de peso, sin motivos, sin un porqué, sin derecho a, pero te extraño, y sigo saliendo, sonriendo, hablando y compartiendo momentos con otros que no eres tú, y aún así, te pienso, como un bucle de doble tirabuzón con caída libre. Espero que me llames, que me digas que vienes, que vaya, que nos veamos, algo dentro de mí sabe que pasará, y  así sigo con mi vida, en una pantomima de citas fantasma, de copas compartidas, de sonrisas teñidas de nostalgia, por ti, por mí…por nosotros.

Debo seguir arreglándome, están al llegar, y yo sigo escribiéndote en mis relatos, con la esperanza de que sepas que eres tú, que quiero arreglarme para ti, que quiero que seas tú quien venga a recogerme, no quiero que se nos olvide a los dos, quiero que seas tú, te echo de menos…

One Comment
  1. No dejes de escribir tus letras están llenas de pasión y me has hecho sentir me ha gustado mucho besos

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