El sexo de los veinteañeros

Parece que la etapa más activa del sexo para los seres humanos es la franja que va de los 20 años a los 29 años. Sin ir más lejos, un estudio del Huffington Post avala que la experimentación sexual es más intensa en esta etapa de la vida de las personas.

Tampoco es de extrañar. A los 20 años, como norma general, los jóvenes ya se han iniciado en las relaciones sexuales y es en los años venideros donde explotan sus emociones y expanden horizontes. Lo curioso es que a partir de los 30 años, la actividad sexual disminuye o, por lo menos, se regula. Puede ser fruto de alguna maldición o de que las personas maduran. También puede ser que se busca una relación estable, con vistas al matrimonio… Eso lo dejamos para otro estudio.

Como decíamos antes, esta etapa es una en las que más te rodearás de experiencias nuevas, que te ayudarán a determinar y a construir tu propio perfil sexual. Esto te llevará a probar cosas que te gusten y cosas que no volverás a hacer en tu vida. Las desilusiones también estarán presentes según el Huffington Post.

Uno de los pilares más atractivos será la práctica sexual con muchas personas. Amigos con derechos, parejas, desconocidos… Muchos de estos encuentros serán fugaces, de apenas unas horas o una noche. Se trata de buscar el placer sin pensar en las relaciones y reduciendo al mínimo las responsabilidades. No pensar. Como diría el famoso pirata de Disney “arrasa con lo que puedas y generoso no seas”.

(flickr.com)

Otro factor clave en esta etapa es imaginación. Es decir, la necesidad de dar rienda suelta a nuestros deseos sin importar en lo que dirá el otro. En definitiva, se trata de alejar las vergüenzas y llevar a cabo las fantasías de cada uno. Es posible que muchos de tus sueños sexuales requieran tener cierta libertad, ya que si planteas tener en el futuro una relación clásica, estable y responsable habrá determinadas prácticas que no puedas llevar a cabo. Ojalá no sea así.

Tampoco podía faltar la ‘autocompadecencia’. No todo será sexo con alguien diferente cada vez y con experiencias nuevas todas las noches. También tendrás que explorarte a ti mismo, qué mejor que buscar qué es lo que más te gusta y cómo amplificar tus placeres.

 Sin duda, la veintena es una época para disfrutar de la vida cuando aún el cuerpo admite trotes. No todo será gratificante, también es una época que tiene un alto índice de problemas de estrés derivados de las relaciones sentimentales y sexuales. Cometer errores también es parte de la vida. Esto no es en absoluto malo, de los errores también se aprende. ¿Acaso hay miedo a meter la pata? Si no juegas, no ganas. Disfruta de tus veinte (y alárgalos tanto como puedas).