La seducción a través de los ojos

La mirada es una de las formas más básicas que posee ser humano para expresar sus emociones, sensaciones y deseos. En innumerables ocasiones habrás escuchado que el lenguaje corporal dice mucho más de nosotros que las palabras que salen de nuestra boca. La mirada no es una excepción de esta norma al ser, como afirman los más espirituales, el espejo del alma.

Para determinar los comportamientos sexuales no iba a ser menos, ya que los ojos y su mirada son uno de los fenómenos más comunes a la hora de la seducción. De hecho, se pueden convertir en un auténtico arte para atraer o excitar a los que se crucen en tu espacio visual. Una mirada directa y seductora generan en la otra persona un aumento de la actividad cerebral y del ritmo cardíaco, factores indispensables en la excitación sexual.

(foto: thebigzero)

(foto: thebigzero)

Un estudio de las universidades escocesas de St. Andrews y Aberdeen indica que los ojos son el rasgo facial que más influye en el comportamiento sexual por detrás de los labios. De esta forma, unos ojos grandes llaman más la atención que unos pequeños. Esto ocurre en la mayoría de los casos, sobre todo cuando son las mujeres las que poseen unos ojos grandes.

El color de los ojos es otro de los rasgos más significativos ya que los ojos claros (verdes o azules) atraen más miradas que unos castaños. Los ojos extremadamente oscuros también desatan la locura para muchas personas.

Sin embargo, tampoco el físico lo es todo. Más allá de la fisonomía de cada uno, lo importante es saber explotar tus recursos. Aquí te traemos algunos consejos sobre cómo seducir a través de tus ojos.

Lo primero que debes hacer es olvidarte de fruncir el ceño. Si tus ojos expresan tristeza o enfado todo tu rostro expresará esa emoción. Tu mirada puede estar cargada de sensualidad solo con el simple gesto de entornar tus párpados. Esto viene a suponer esconder la mayor parte de los ojos. No se trata de mirar con sospecha a la otra persona, sino de dar a entender que algo te ha llamado la atención y que estás decidiendo si te gusta o no.

Otra forma de potenciar este arte de la seducción es utilizar una mirada atenta. Es decir, detenerte en alguien en particular y controlar tu parpadeo, para transmitir interés en no perder ningún detalle. Es mejor que ensayes estas cosas ante un espejo para evitar parecer un depravado que no pestañea acechando a su presa. Se trata de seducir, no de espantar a los que te rodean.

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(Foto: andrewrgarlick)

¿Nunca has pillado a nadie mirándote y cuando te das cuenta ambos retiráis la mirada al momento? Error. En estos casos, lo que debes hacer es aguantar dos o tres segundos la mirada. Lo primero, te ayudará a ti mismo a perder el miedo a los desconocidos. Lo segundo, transmitirás seguridad a la otra persona ya que no tienes reparo en dirigir una mirada a alguien que te está observando a la par que despiertas la curiosidad del otro. Mantener ese cruce de miradas puede allanarte el camino previo al cruce de las primeras palabras.

Compaginar ese aguante de la mirada con la retirada de la misma aumentará la curiosidad de la otra persona a la ve que genera la atracción y el deseo por saber el porqué de esa mirada.

Estos consejos son igual de aplicables a cualquier aspecto de la vida misma. Hay que mirar a las cosas de frente, sin miedo a cometer errores. Si evitas las miradas, al final nadie te mira. ¿Eres capaz de aguantar la mirada?