Porno alto, largo y ancho

No, las medidas de los atributos de los actores no tienen nada que ver con este artículo. Aunque muchos piensen que el tamaño importa -al menos en esto del porno, no vamos a generar complejos desde El Sexo Mandamiento-, lo cierto es que a la hora de elegir una película para lograr la máxima excitación influyen muchos factores. La orientación sexual, sin ir más lejos; el rol de dominación y sumisión; la temática; una parafilia concreta… y por supuesto, se busca sentirse en las carnes de quienes practican un sexo más o menos salvaje en la pantalla.

Para magnificar esa sensación ya se había creado la categoría pornográfica de la primera persona. Es decir, la cinta está grabada de forma que a uno de los actores o actrices no se le ve la cabeza y actúa en el lugar desde el que estaría situado el espectador. Así, se recrea un efecto máximo de interacción mediante la simulación de que lo que las otras personas que participan en el vídeo hacen, lo están haciendo contigo.

Pero la tecnología ha ido un paso más allá. Todo evoluciona y, ya lo dice la Regla 34: si algo existe, tendrá su versión en el porno; así que el cine en tres dimensiones no iba a ser menos, desde luego. Las películas triple X estarán disponibles en 3D a partir del año que viene, aunque no al alcance de cualquiera, al menos por el momento. La compañía que ha desarrollado esta idea, Oculus, se ha encargado de fabricar unas gafas de realidad virtual -las Oculus Rift- y, aunque no fue con el principal cometido de destinarlas a la industria pornográfica, desde la entidad ya han comentado que no pondrán limites sexuales a los contenidos.

La realidad virtual llega al porno // ticbeat.com

El realismo de la visión humana llega al mundo del porno con la intención de engañar ligeramente al cerebro y hacer sentir al consumidor que se encuentra en otra habitación y con otros acompañantes mientras practica el sexo que más le guste. De esta forma Oculus tiende la mano a una pornografia inmersiva que ya está siendo probada con algunos usuarios y que, sin duda dará que hablar.

El siguiente paso consistiría en la total interacción del espectador con la película, de forma que sus movimientos se reflejen en ella. Y la tecnología no está nada lejos des esa realidad, puesto que mediante los guantes Gloveone, por ejemplo, ya pueden transmitirse esos estímulos y acariciar -virtualmente, eso sí- a tu actriz porno preferida.

Algunos vaticinaron el fin de las relaciones sentimentales tal y como eran conocidas con la llegada de los chats y la posibilidad del amor virtual. ¿Será este el final del porno tal y como se conoce hoy en día? La respuesta, a partir de 2016.

Imagen de portada: sopitas.com