Postporno: ¿porno, arte o activismo?

Por amantis.net

Quizás alguno de vosotros hayáis oído hablar ya de este vocablo: postporno, es decir, después del porno. En Barcelona, al menos, se ha hecho bastante famoso al descubrirse que la nueva directora de Comunicación del Ayuntamiento de Barcelona, Águeda Bañón, fue y es activista postporno. En este círculo, se hizo famosa por su proyecto y blog GirlsWhoLikePorno, que hacía junto a María Llopis, otro referente sin igual del postporno español.

Águeda Bañón en una de sus reivindicaciones. (Fuente: El País).

Pero volvamos al origen y pongamos los puntos sobre las íes: el postporno es un movimiento artístico y feminista, que a través de diferentes formas y canales (películas, performances, talleres…) trabaja el concepto de porno desde una mirada ni capitalista, ni heteronormativa. ¿Y eso que viene a significar? Pues que trabaja con cuerpos, orientaciones y prácticas disidentes, es decir, que se apartan de los esterotipos y prácticas del porno convencional.

Se dice que la activista, sexóloga y actriz porno Annie Sprinkle fue la que lo empezó todo: famosa es ya su performance en que cogía un espéculo y una cámara de vídeo y exhortaba al público a ver «¡puro sexo!», es decir, a ver el interior de su vagina y cuello del útero.

(Imagen: graveyardshits.com).

En España, el postporno empezó oficialmente en 2003 el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona con un taller que dio Paul B. Preciado, gran referentes en teorías queer, sobre postporno. Y a partir de ahí, surgió un núcleo bastante activo: Águeda Bañón, Maria Llopis, Lucía Egaña, Diana J. Torres (aka Pornoterrorista)…

Todas ellas han desarrollado trabajos más que interesantes alrededor de los cuerpos, la sexualidad, la orientación sexual, el deseo y las prácticas sexuales. Especialmente de interés nos parecen piezas como El Belga, cortometraje de Maria Llopis; Mi sexualidad es una creación artística, documental de Lucía Egaña; o los talleres de eyaculación femenina que imparte Diana J. Torres y que han acabado en su libro Coño Potens.

Desde sus trabajos, estas activistas promueven que cualquier cuerpo sea deseable y cualquier práctica posible. Al movimiento pero, a menudo se le ha criticado que de excitante, tiene poco. A lo que ellas responden que sí, a uno no le excita, a otro puede que sí. Y eso es lo que argumentan: que todo tipo de porno, es posible.

Actualmente el postporno tiene una trayectoria irregular: aunque el movimiento sigue activo con personas como Pornoterrorista o colectivos como O.R.G.I.A., este ya no tiene la efervescencia que tenía hace unos años en España. Eso sí, en los últimos tiempos, el postporno ha estado bastante implicado con el colectivo de personas con diversidad funcional y su proyecto conjunto Yes, We Fuck! ha conseguido un éxito más que destacable: actualmente el film está proyectándose en diversas partes de España -podéis seguir sus andazas en su Facebook-.

Desde El Sexo Mandamiento os invitamos a linkear en todos los trabajos que os hemos citado y a que valoréis por vosotros mismos el trabajo postpornográfico. ¡Ah!, y a que nos digáis: ¿Os excita el postporno? Yes, it could be!

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