Demasiado adictivo para mí

Autora: Olvido Imposible 

Nos presentaron aquella noche. Llegaste, presumiendo de sonrisa, limpia y fresca, nos presentó un amigo común y enseguida te enredaste a hablar conmigo, te hacía gracia, creo, que no te bailase el agua, cosa que imagino por tu porte,  que es a lo que estás acostumbrado, tus ojos me recordaban a otra mirada a la que extraño mucho, y enseguida me perdí en tus ojos mientras hablabas me hiciste olvidar aquellos otros ojos igual de penetrantes a los tuyos, tus pestañas son más largas y morenas, como buen andaluz, y el acento te delata, eres boquerón, un hoyuelo en tu barbilla remarcaba tu sonrisa de vencedor, esa sonrisa que sólo lucen los que saben que no pueden perder, aún antes de empezar el juego…

Discutíamos, no recuerdo bien sobre qué, sólo sé que te quedaste callado y apartaste el pelo de mi cara, ahí fue cuando me dí cuenta del peligro, pude olerlo a mi alrededor, todas mis células emitieron la señal de emergencia, y me aparté, tras mi copa, perdiendo la vista en los que seguían bailando a nuestro alrededor, pero con todas mis defensas en guardia, te había visto las cartas en tan sólo ese segundo de choques de miradas, nos reconocimos como iguales, y eso me puso muy nerviosa.

Antes de saber cómo podría acabar la noche, yo ya supe con total certeza que tú estabas ahí para mí, y relajé mis barreras, mis miedos e intenté simplemente disfrutar de lo que aconteciera paso a paso. Tú seguías hablando de tu empresa, y yo asentía distraída porque olía el deseo suspendido entre los dos, sobre todo, en la intención de tu mirada.

No estuve muy equivocada, aún escucho tu risa contra mi cuello, mientras buscabamos las llaves,como me agarrabas de la cintura yendo hacia el coche, tu impaciencia por llegar a la habitación, tus miradas de reojo mientras conducías y la manera en que arrugabas la nariz sonriéndome, yo me sentía tranquila, consciente de cada uno de los bombeos de sangre que mi corazón mandaba al resto del cuerpo, calentándome, haciéndome consciente de cada rincón de él.

Salimos a la noche, lloviznaba, tú me tapaste con tu chaqueta, y ahí, en ese momento, cuando nos besamos, te volví a reconocer como a un igual, un depredador… me complementabas a la perfección, tus labios, tu lengua, tus manos en mi pelo, todo lo tenía guardado en algún remoto rincón de mi disco duro, me enardecí.

Subimos abrazados y a la carrera, tú con mis tacones en la mano, yo refugiada en tu chaqueta, no hizo falta hablar, las miradas hablaban por nosotros, me desnudaste lentamente susurrando un “Dios” con cada prenda que me quitabas, besaste cada porción de piel que ibas descubriendo, no hizo falta pedir, te anticipabas a cada uno demis deseos, tu lengua trazaba senderos húmedos sobre mi piel, ardiente y erizada, nopodía estarme quieta sobre aquel colchón, sonreías como un lobo con cada gemido que me arrancabas, tu lengua entraba y salía dentro y fuera de mí, sin pausa, en un ritmo tortuosamente lento, voraz, tus labios atrapaban mi clítoris mientras lo mordisqueabas, metí los dedos entre tus rizos, volví a escuchar esa palabra… “Dios, Dios, me voy a correr sólo comiéndote, rubia”.

latvnosdomina.com.ar

Tus manos agarraban mis caderas fuertemente, sabías lo que te hacías, cabrón. Me dio la vuelta y poniéndome a cuatro, con la cabeza enterrada en el colchón, presionada con su mano, su boca siguió devorándome, hasta hacerme gritar de puro placer, no hizo falta mostrar la timidez, no había lugar para ella, sus dedos y su lengua fueron dilatando mi culito, mientras seguía soltando frases que sólo conseguían enardecerme más, “ qué estrechita eres”, “como te voy a abrir a mi” “sí,vamos preciosa, córrete en mi boca” …

De repente su polla en mis entrañas, clavada a fuego, lentamente, sin pausa fue entrando y saliendo de mi coñito, hasta el fondo, fuera de mí, hasta el fondo, fuera de nuevo, me agarré con las dos manos a aquellas sábanas cuando noté cómo empujabas atrás, preparándome para el dolor que vendría, pero, no fue así, noté como iba amoldandome a su polla, como un guante a una mano, así que me relajé, pegué aún más mi culo a su estómago, y me alcé sobre mis brazos, se cogió a mis hombros mientras me follaba el culo y yo empecé a volar, sentía cómo me agarraba del pelo, con fuerza, para dejar mi cuello a merced de sus mordiscos, de repente salía de mi culito, abriendo mis cachetes con las dos manos y me penetraba por delante, me erguía de rodillas alzándome, pasando las manos por mi abdomen, llegando desde atrás hasta mi botoncito, mojando sus dedos en mi boca dándome a probar mi sabor, me hizó llegar  al orgasmo susurrandome al oído, así, de rodillas, él por detrás de mi, agarrado a mis tetas, y cambiando el ritmo de sus embestidas a su placer.

Fue una noche larga y apasionada, olvidados los teléfonos en algún lugar de aquella habitación, olvidado el miedo, olvidado el tiempo que pasaba…Desperté a mediodía, con tu brazo rodeándome la cintura y tu pierna liada entre las mías, envuelta en ese olor a sexo, plena… te aparté suavemente y ronroneaste, me recordaste a mi hija cuando la paso a tapar a medianoche, eso me hizo sonreír, te tapé, bajé la persiana, y me vestí.

No quise tener tu número, ni siquiera dejé el mio, sé que has preguntado por mí a los demás, pero, acaso no crees que es mejor así?, ese recuerdo que tenemos el uno del otro, no creo que se pueda mejorar, serías demasiado adictivo para mí… no puedo permitirme una adicción.

Y desde este, mi rincón del imposible olvido, te digo adiós, fue todo un PLACER conocerte.