Las primeras lesbianas: Safo y la isla de Lesvos

No, las mujeres homosexuales no han nacido ayer, sino que el amor entre féminas lleva latente desde el principio de los tiempos. Conocido como lesbianismo, estas prácticas sexuales involucran, como se puede deducir, a todas aquellas mujeres que sienten atracción hacia personas de su mismo género. La palabra utilizada para describirlas, lesbianas, tiene un menor recorrido histórico, ya que comenzó a emplearse en 1975, en la Conferencia del Año Internacional de las Mujeres.

Después de definir oficialmente lo que ya existía, queda retroceder unos 27 siglos para conocer cuáles, cómo y quiénes fueron las primeras lesbianas. Todo lo explica la rica mitología griega que, como todas las leyendas, tiene una buena base de realidad, en este caso relativa al sexo. La isla helena de Lesvos fue el lugar en el que la poetisa Safo de Mitilene, miembro de la aristocracia de Creta, educara a las más pudientes jóvenes vírgenes de cara al matrimonio.

Allí, además de honrar a la diosa Afrodita, creó la Casa de las servidoras de las musas, donde maestra y alumnas se dedicaron a la poesía, unas obras cuya belleza ha llegado a la actualidad a pesar de que, en el año 1073, toparon con la Iglesia. El Papa Gregorio VII decidió prohibir toda su literatura, tachándola de inmoral, pecaminosa y abyecta. Pese a que se quemaron buena parte de sus escritos, algunos han llegado a pleno siglo XXI.

La décima musa. (Imagen: webcindario.com).

Se calcula que entre el 650 y el 610 antes de Cristo la culta Safo se dedicó, junto a sus discípulas, a componer poesías muy vinculadas a la sensualidad femenina, el erotismo de sus cuerpos y la alabanza de la mujer. Cómo no, saltaron las sospechas y pronto se divulgó que Safo de Mitilene era abiertamente la primera lesbiana, aunque sin tener del todo claro si este amor platónico llegó a ser carnal.

Sin embargo, en esta historia también tienen protagonismo los varones. Antes de que la poetisa fundara esa especie de círculo de artistas, los relatos antiguos afirman que ya había contraído matrimonio e incluso engendrado una hija. Pese a ello, esta mujer se entregó a sus alumnas hasta que, según las leyendas, de nuevo un hombre se introdujo en su cabeza. Faón era el nombre de su amado, que provocó a la postre su suicidio. Safo no era correspondida por este griego, y tal fue su frustración que se arrojó al mar desde un acantilado, concretamente desde la roca Léucade. Los más aguafiestas, por contra, aseguran que la causa de su desdicha fue que una mujer no la aceptó. El motivo de su fallecimiento, pues, queda sin resolver.

Safo de Lesvos, la madre del lesbianismo. (Imagen: youtube).

En la isla de Lesvos -Lesbos en castellano- se fecha pues el origen del lesbianismo, al menos como se entiende en la actualidad. Cómo no, el acompañamiento de una hermosa leyenda ha ayudado a que miles de mujeres con esta orientación sexual peregrinen regularmente a esta isla, donde se celebran incluso festivales -de los que se hablará más adelante-.

Safo llegó a ser definida como la décima musa griega por el mismísimo Platón, además de que intelectuales clásicos como Horacio y Ovidio la destacaran como una de las grandes autoras en lengua latina. Este es, por lo tanto, el porqué de que el amor entre dos féminas sea conocido como lesbianismo.