Relaciones ‘made in Hollywood’

Por las pasarelas de Hollywood han pasado todo tipo de actores, músicos y personajes estrambóticos con la billetera abultada. A su lado, mujeres sustancialmente más jóvenes, desconocidas en el mundo de la farándula porque, en algunos casos, ni siquiera empezaron la Universidad. Fuera de la pompa californiana, en la vieja Europa, los magnates de las grandes empresas se llevan a este prototipo de flamantes bellezas, como es el caso de Briatore, antiguo cabecilla de la escudería Renault en Fórmula 1.

Volviendo al país de las barras y las estrellas, el ejemplo más visual es el del director, guionista y actor Woody Allen. Casado con Mia Farrow, el neoyorquino de 79 años de edad empezó a mantener relaciones con la hija adoptiva de Mia Soon-Yi Previn. Las malas lenguas califican a este bohemio cineasta de ser todo un pedófilo, amante de las más intrincadas historias, historias que extrapola del celuloide a su vida privada, en concreto, su vida conyugal. Pero las historias, historias son, y alguien ha de estar para desmentirlas.

Soon-Yi Previn no fue nunca hija de Allen, sino de el pianista André Previn, ex pareja de Mia Farrow. Si la intriga hollwoodiana ya era sorprendente de por sí, hay que sumar el hecho de que Mia Farrow esposó con el cantante y actor Frank Sinatra a la edad de 19 años (misma edad de su hija adoptiva cuando comenzó a mantener relaciones con Woody), mientras él tenía 51, meses después de su ruptura con Ava Gardner en lo que fueron unos meses ‘negros’ en lo que a relaciones se refiere, dado que Marilyn Monroe y Joe DiMaggio también anunciaron su separación, hecho que unió muy fuertemente a las dos bellezas más salvajes que ha conocido el séptimo arte.

Sánchez Dragó es nuestro particular Woody Allen. (Fuente: Guillaume Horcajuelo | Agencia EFE | 20 minutos).

Sánchez Dragó es nuestro particular Woody Allen. (Fuente: Guillaume Horcajuelo | Agencia EFE | 20 minutos).

Para más inri, el hermano de Mia Farrow está entre rejas condenado por 39 violaciones a jóvenes de entre 8 y 13 años. Tras meses de noticias y toma de declaraciones a la nueva pareja sentimental de Woody Allen, la persecución cesó y Mia Farrow se quedó sin su primera hija adoptiva, suerte que además de sus tres hijos biológicos, la actriz y activista angelina contó con otros 10 hijos que adoptó tras la marcha de Soon-Yi con el director de las mil caras.

No se quedan atrás otros romances de la gran pantalla, que aunque nada tienen que ver con el ‘amor filial’, fueron en su día portada de las revistas rosas más importantes del otro lado del charco y buena parte de Europa. Elizabeth Taylor, sin llegar más lejos, se esposó siete veces hasta encontrar su amor, a la postre frustrado. Zsa Zsa Gabor no se queda atrás, la húngara llegó a casarse en nueve ocasiones; dejando un importante legado que aún pervive (tiene 98 años), gracias al apellido de su esposo, Conrad Hilton, bisabuelos de la superstar Paris Hilton.

Richard Burton (Marco Antonio) y su mujer Elizabeth Taylor (Cleopatra). (Fuente: Historia de la Historia).

Richard Burton (Marco Antonio) y su mujer Elizabeth Taylor (Cleopatra). (Fuente: Historia de la Historia).

Lindsay Lohan, por su parte, también mantiene una relación de tira y afloja con su novia Samantha Ronson. Al parecer, ‘Lilo’ mantuvo una acalorada discusión en un restaurante con su pareja amén a un ataque de celos. Otra de las celebridades de nuestro tiempo Owen Wilson, vivió una difícil ruptura con su mujer Kate Hudson. El actor tejano intentó suicidarse cortándose las venas como símbolo de un amor acérrimo hacia la ‘oscarizada’ Katie.

Pero como todo en la vida, siempre hay una excepción que confirma la regla. Bruce Willis y Demi Moore se casaron semanas después de conocerse y, contra todo pronóstico, cumplieron casi tres lustros juntos y aunque, en palabras de Bruce Willis, el divorcio fue un duro trago, años después han recuperado una sana amistad hasta el punto de vivir una temporada juntos y ser Demi quien ayudase más al duro John Hartigan (Sin City, 2005) en su boda con la actriz maltesa Emma Heming en lo que fue un emparejamiento inolvidable e íntimo, plagado de artistas, en la pequeña isla caribeña de Turcas y Caicos.