Tirar de la manta

La vigésimotercera edición del Diccionario de la lengua española tiene 93.111 entradas, en ella han trabajado 22 academias de la lengua durante 13 años y aún así no recoge uno de uno de los términos más conocidos del lenguaje en España, el “edredoning”.

La definición de este neologismo sería algo así: “acto sexual que sucede bajo un edredón mientras los individuos son filmados en un programa de telerrealidad“. Aunque el término se acuñó durante la segunda edición de Gran Hermano este acto ya se ha extrapolado a todo programa que permita realizar una práctica similar. El caldo de cultivo para desarrollar este vocablo del espanglish es sencillo, lo primero que hace falta es reunir a un nutrido y variopinto grupo de concursantes con una importante falta de rubor. No es necesario que los personajes compartan gustos ya que si en algo coinciden todos los que han pasado por la casa de Guadalix es que las emociones allí dentro se magnifican.

Paula y Omar, últimos "practicantes de edredoning" en el pasado Gran Hermano (Imagen: www.laverdad.es)

Paula y Omar, últimos “practicantes de edredoning” en el pasado Gran Hermano (Imagen: www.laverdad.es)

Lo que fuera de esas cuatro paredes, quizás, nunca surgiría en Gran Hermano puede llegar a convertirse en una de las más grandes historias de amor (o desamor). Una vez reunidos todos estos elementos entra en juego un factor clave: una audiencia media histórica de 4.171.000 espectadores. Estamos hablando de cuatro millones de voyeristas que si fueran interrogados particularmente casi todos afirmarían que no han observado a personas manteniendo relaciones sexuales ni que esta visión les excita ¿Pero, entonces por qué sí dan el visto bueno al “edredoning”?

El voyeur/espectador no interactúa con el objeto de su atracción, en este caso los practicantes de “edredoning”. El “mirón” típico se mantiene a cierta distancia y utiliza prismáticos o cámaras para observar. Todo ello desemboca en una recreación de la visualización del acto que probablemente da pie a la masturbación. El voyeur/espectador mira todo el acto desde el sofá de su propia casa, a través del televisor y quizás no con un sentido sexual consciente pero sí que disfruta formando parte de la intimidad de los individuos.


Los edredonings de la historia de ‘Gran Hermano’ por Sh0xTL

Nadie esperaría encontrarse con pornografía usual a las 10 de la noche en una cadena generalista, pero no es extraño ver y escuchar sexo en directo, aunque sea bajo un nórdico. De este fenómeno se puede concluir que la exhibición sexual a través de la televisión queda legitimada siempre y cuando haya una audiencia y un grupo de potentes anunciantes que la apoyen.

Como se ha visto, si en algo puede sacar pecho España, para bien o para mal, es sin duda por la riqueza y variedad de su léxico y el gusto por los ‘reality shows’ (es el país con más ediciones de ‘Gran Hermano’ de todo el mundo). Ahora queda esperar quién será el visionario que consiga introducir publicidad en los edredones. El marketing de patrocinar coitos con el fin de llegar a los millones de voyeurs, potenciales clientes.

Imagen de portada: mujerhoy.com.
One Comment
  1. Pingback: A quien madruga, el sexo ayuda | LULUYLOLO BLOG

Comments are closed.