¿Lo andrógino se vuelve a poner de moda?

Las modas, por definición, son una tendencia pasajera. Lo curioso de las mismas es saber si surgen por medio de un cambio en las costumbres sociales o culturales de una población o, por el contrario, son impuestas por alguien por algún motivo en particular. Pero bueno, hoy no es el día de este debate.

Parece ser que actualmente ‘se está poniendo de moda’ aparentar, sentirse o vestirse de un modo andrógino. Este término (y esta moda en concreto) viene a buscar la imposibilidad de ser tipificado como masculino o femenino al reunir las características de ambos sexos. De esta forma, lo neutro y lo ambiguo se imponen para suscitar en el otro la pregunta: ¿es un chico o una chica?

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Andrej Pejić, modelo andrógina y mujer transgénero. (wikipedia.org)

Como el objetivo es evitar ser encasillado dentro de la clasificación sexual convencional, cualquier sexo puede seguir esta moda. Los métodos para conseguirlo están directamente relacionadas con la estética aunque también se puedan ver afectadas las formas de comportamiento. Así mismo, muchos de ellos valen para ambos sexos por igual para alcanzar la neutralidad.

El uso de maquillaje suave, usar Converse como calzado, las camisas o camisetas amplias, el pelo largo o el pelo de estilo ‘duende’ pueden ser algunos de ellos. Luego están las que son más específicas.El hombre, por ejemplo, puede arreglarse las cejas para hacerlas más finas y curvas dotándolas de cierta feminidad.

(mel-arcobaleno.deviantart.cpm)

(mel-arcobaleno.deviantart.com)

 Las mujeres pueden vendarse los pechos para reducir su volumen y así evitar despertar sospechas aunque es del todo desaconsejable ya que puede acarrear dolores y problemas de salud.

Por otra parte, no debe confundirse el travestismo con la androginia. Lo primero implica un cambio en el rol de género: el hombre se convierte en mujer y la mujer en hombre para simplificar las cosas. La androginia, en su búsqueda de la ambigüedad, recoge rasgos generalmente vinculados al sexo opuesto hasta paliar la supremacía de los propios.

En relación a lo andrógino, lleva un par de días circulando por Facebook un vídeo que anuncia un cambio en los hábitos y costumbres de la estética. Este vídeo, publicado por PlayGround en su perfil, muestra una serie de imágenes en los que se puede ver a mujeres vestidas con ropa comúnmente denominada varonil, a hombres con rasgos perfilados… en esencia, intenta reflejar la androginia. Lo intenta.

Cuestionar la belleza

Porque al final en el vídeo solo se pueden ver imágenes mezcladas de personas que siguen la moda andrógina con un puñado de modelos o celebrities como Miley Cyrus, Cara Delevingne, Molly Bair o Andreja Pejic (mujer transgenero) entre otras que visten como les mandan. Es su trabajo, son modelos. ¿Androginia? Pues igual alguno sí que refleja esa moda o estilo de vida. Pero, en general, la apariencia de estas celebrities parece más una manera de ser rupturistas con lo convencional porque lo diferente es llamativo y lo llamativo suele vender más que lo que ves a diario. Vaya, otra moda más.

Este vídeo en concreto ha dado mucho de qué hablar en las redes sociales. Las críticas al propio vídeo tampoco han estado ausentes y no es para menos. En un momento del vídeo se vincula a su vez un “viraje” de la belleza hacia lo indefinido o a lo asexual, cuando ambos términos no tienen por qué estar relacionados. Un ‘follón’ de términos que acompañan a las imágenes.

Si el objetivo del vídeo era que se hablase de ello, chapó. El problema llega cuando se influye en la gente con ideas, modas o tendencias contadas mal o con pinceladas superficiales. La gente se confunde y, por miedo a ser apartado, siguen la corriente general. Pero, ¿tendría sentido la androginia si todos somos andrógenos y no hay hombres o mujeres con los cuales comparar la ambigüedad?