La paradoja de ser nazi y gay

Las paradojas existen para ponernos en un contrapunto cuestiones de la vida, algunas como «la paradoja del abuelo» tan recurrida en la ciencia ficción: un hombre viaja en el tiempo, mata a su abuelo antes de tener descendencia por lo cual el viajero del tiempo nunca habría nacido y no podría haber viajado en el tiempo, ¿complicado de entender? Imaginaos ahora la vida de un nazi gay.

Nicola Vicenzio Crane, Nicky Crane para sus amigos de cabezas rapadas, nació en 1958  en el seno de una familia obrera del sureste de Londres. En pocos años logró convertirse en uno de los personajes más emblemáticos del neonazismo inglés. Se unió al British Movement a mediados de los años 70, llegando a ser uno de los líderes del condado de North Kent. Su éxito entre los grupos de extrema derecha se debía a su carácter energúmeno que lo llevó a pasar cuatro años entre rejas por agredir a varios jóvenes negros.

Su estética exaltada de skin, muy musculado, muy suciamente tatuado y muy violento lo convirtió en todo un emblema. Apareció en la portada del recopilatorio Strength Through Oi! y la multinacional que se encargaba de su producción tuvo que retirar todos los discos tras conocer su identidad. Continuó varios años moviéndose en los círculos musicales skins británicos hasta que en 1987 conoció a Ian Stuart Donaldson (icono de la música RAC: Rock Against Communism).

Nicky Crane en la portada de Strength Through Oi! (Imagen: flickr.com/mtairvanen)

Nicky Crane en la portada de Strength Through Oi! | Fuente: flickr.com.mtairvanen.

La “locaza” del nacionalsocialismo

Crane y Stuart Donaldson formaron la organización Blood & Honour, donde no cabía más neonazismo por metro cuadrado. Parece ser que en las agrupaciones de las que ambos procedían no había suficiente y afirmaban con orgullo que la suya poseía una hombría superior al Frente Nacional al cual llamaban Nutty Fairy Party (Partido de las Locazas).

En 1985 el “Sálvame Deluxe” de los neonazis británicos puso su maquinaria en marcha. La publicación antinazi Searchlight mencionaba que Crane era el portero de un club londinense gay, Heaven, los jueves por la noche. Además de situarlo en otros establecimientos homosexuales del Soho, la publicación llegó a decir que había protagonizado una película porno.

La vida de Nicky Crane cambió radicalmente en pocos años. Pasó de afirmar en 1992 que: “Adolf Hitler era mi dios, mi líder y todo lo que yo hacía era por Adolf Hitler” a salir del armario en el programa Out de Channel4. En la entrevista, una de las mayores celebrities nazis británicas pidió perdón por sus actividades del pasado.

El oxímoron que (re)mataría al Führer: nazis y gais

Tras su outing, Crane se convirtió en el mayor apestado de la escena skin. Su ex socio Stuart Donaldson se apresuró a afirmar que se sentía “traicionado”, pero el adonis del nacionalismo había abierto la caja de Pandora. En 1999, Martin Webster, número dos del National Front, declaró que había sido pareja de Nick Griffin, líder del partido.

A finales de los 90 se crea la American Resistance Corps (ARC), la primera organización neonazi que admite homosexuales y heterosexuales. Su lema era “¡Estamos aquí, somos maricones y fascistas. Ve acostumbrándote!”. Su objetivo era la supremacía de la raza blanca sobre las otras, sin importar la condición sexual. ¿Apertura sexual en un movimiento heredero de uno de los mayores genocidios de la historia o soldados racistas cubiertos de doble moral? Hay que recordar que más de 15.000 homosexuales fueron asesinados en campos de concentración.

Kiko Amat escribió sobre esto: “¿Cómo lograron mantener oculta su condición? Aunque, pensándolo mejor, tal vez no les hizo falta: un mar de machos descamisados gritando «Sieg heil» entre abrazos suena más bien a paraíso homo (…) Nicky Crane debió sentirse como un niño atrapado en una juguetería. Allá por donde miraba se extendía un campo de culos prietos, bíceps tatuados e íntima camadería castrense. El Vallhala gaylord“.

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Hombretones skins restregándose y exudando testosterona | Fuente: flickr.com/mistressf.

Nicky Crane falleció a la edad de 35 años en la soledad de su piso del Soho londinense a causa del SIDA. Los rumores dicen que pasó sus últimos días grabando vídeos porno amateur, lo único cierto en toda esta historia es que tocó un tema tabú dentro de una de las subculturas más homófobas que existen.

IMAGEN DE PORTADA: TARINGA.NET