80 millones de bacterias en un morreo

De todos los comportamientos del ser humano, el acto de besar probablemente sea uno de los más irracionales: presionar los labios contra otros labios u otras partes de la superficie de la piel. ¿Por qué en España acercamos nuestro rostro al de un total desconocido para darle dos besos a modo de saludo? ¿Qué se esconde detrás de la necesidad de demostrar la atracción o el amor compartiendo saliva durante un prologando tiempo?

Los expertos no se ponen de acuerdo en la respuesta, hay teorías diversas aunque precisamente un nuevo estudio, llevado a cabo en 168 culturas, ha demostrado que sólo el 46% de las sociedades practica el beso en los labios como gesto romántico. Ese porcentaje de la población, además de experimentar las “mariposas en el estómago” que sólo un primer beso provoca, ha intercambiado 80 millones de bacterias con su partenaire. Es lo que afirma un grupo de científicos holandeses que han estudiado el microbioma bucal.

El equipo de investigación seleccionó a 21 parejas heterosexuales y homosexuales de las que tomaron muestras de su lengua y saliva antes  y después de un beso largo. Tras el análisis observaron cómo los amantes tienen una tasa media de similitud de 0,37 de géneros bacterianos frente al 0,55 de los no amantes. Esa similitud en el microbioma de los voluntarios es más alta en las muestras tomadas de la lengua.  Así es que en la saliva las diferencias son muy elevadas tanto entre los amantes como en comparación con los desconocidos (0,71 para los primeros y 0,72, para los segundos).

El microbiólogo coordinador del estudio, Remco Kort, explicó que además realizaron varias pruebas para determinar cuánto influían los besos en el microbioma de las parejas. De las 21 parejas que entrevistaron para conocer su historial de besos descartaron a una que afirmaba besarse más de 50 veces al día por considerarlo poco creíble y representativo para la muestra.

Concluyeron que existe una correlación entre el número de besos que las parejas afirman darse y la similitud bacteriana de la saliva. Con nueve besos con lengua al día la similitud entre floras bacterianas era bastante relevante aunque no había correlación con las bacterias de la lengua.

Sólo hacen falta 10 segundos de un beso para intercambiar 80 millones de bacterias. | Imagen: flickr.com/andy_bernay-roman

Sólo hacen falta 10 segundos de un beso para intercambiar 80 millones de bacterias. | Imagen: flickr.com/andy_bernay-roman.

Existen 700 tipos de bacteria en la boca

Kort reconoce que para poder determinar si la saliva cuenta con su propia flora bacteriana sería necesario seguir a los participantes durante años para llegar a determinar si es cierto que se comparte un microbioma bucal.

Nuestra boca es un hervidero de actividad, aproximadamente unos diez mil millones de bacterias, divididas en 700 especies diferentes residen ahí, junto a hongos, arqueas y virus. Pero no debe vérselas como algo malo, al contrario, son bastante útiles para ayudar a mantener la boca sana. La composición precisa y exacta de estos organismos dentro de la boca permiten distinguir a una persona de otra, como una huella dactilar. Sin embargo, cuantos más besos con lengua se de a la pareja más similar será la colección bacteriana de ambos.

Que lo que las bacterias han unido, no lo separe el hombre.

IMAGEN DE PORTADA: FLICKR.COM/WILLIAM-HAMON

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