El olor del sexo oral femenino

El sexo se ejecuta a partir de los cinco sentidos del ser humano: el tacto, con esas caricias o pellizcos que hacen perder el sentido; el oído, mediante comentarios excitantes que no se dirían en una cena navideña familiar; la vista, para ver esos conjuntos que el acompañante se ha puesto o, mejor aún, lo que hay debajo de ellos. Restan el gusto y el olfato, los dos protagonistas principales cuando se lleva a cabo sexo oral.

Los genitales femeninos son áreas muy sensibles y que requieren unos cuidados un poco particulares. La higiene es clave para evitar olores, e incluso sabores, que la lengua del de al lado no desea testar cuando empieza a bajar rumbo a la cueva del placer.

Ellas no huelen a “bacalao”

Los más burdos del lugar bromean diciendo que la vagina femenina despide olores de “pescado”. Sus palabras tienen poca, o casi nula, legitimidad, puesto que esa zona de la feminidad, como cualquier punto de la anatomía humana, tiene olor, quizá incluso algo particular, pero ni mucho menos llega a esos extremos.

La vagina femenina requiere ciertos cuidados. | Fuente: Flickr.com.

La higiene, como en todas las facetas de la vida, es importante. Por ello se recomienda a las mujeres que limpien su vagina al menos una vez al día, lo cual no implica darse una ducha necesariamente o recurrir a jabones, que pueden dañar la flora vaginal, esas bacterias tan sensibles como importantes de su jardín de las delicias. Sin llegar a la obsesión, lavar con una toalla húmeda la zona de entre el ano y la vagina ayudará a prevenir malos aromas.

También es importante asegurarse de que no hay ninguna ETS de por medio, ya que además de ser un riesgo sanitario, provocan alteraciones en los genitales y emanaciones inadecuadas. Se ha de revisar también que no haya agentes externos insertados en la vagina, como pueden ser restos de preservativos, tampones o incluso de juguetes eróticos.

Violet Blue hace un repaso del olor y sabor de la vagina a la hora del cunnilingus con un método muy gastronómico, pues siempre hay que prestar atención a la comida. Una vagina sana y cuidada tiene un ph que ronda entre 3.8 y 4.5, que a modo de comparación revela que el limón tiene dos, el café negro cinco y el vino se asemeja mucho al vaginal. Como a tantas personas les gustan los buenos caldos, recuerda que para combatir cualquier tipo de complejo por el olor genital femenino hay que tener en cuenta que una mujer, bajos fondos incluidos, es como el fruto de la mejor cosecha.

Ahora bien, pese a las particularidades de esta zona del cuerpo humano, hay trucos saludables a los que se puede recurrir para disipar malos olores. Un buen sabor y olor del sexo femenino se consigue comiendo frutas como el mango, el melón, plátanos, kiwis, piña o cítricos en general, que aportan mayor dulzura a la lengua que hace una visita. Mejor dejar de lado las carnes rojas, el ajo, el café y los espárragos.

Una buena dieta con frutas mejora los olores genitales. | Fuente: Flickr.com.

Tampoco ayudan, sino todo lo contrario, las drogas. Fumar convierte a la vagina en una zona que hiede a cenicero, mientras que los antibióticos tomados en exceso revisten en un hedor a química que espanta al más pintado. En definitiva, una alimentación saludable ayudará también a que el genital femenino tenga un olor más seductor para que nadie se resista a deleitarlo con caricias y lametones.

El vello ¿es bello?

Uno de los acompañantes del sexo humano es el vello, y el pubis no es una excepción. Este pelo es natural como la vida misma, y no tiene que ser erradicado por mucho que la pornografía muestre actrices sin el más mínimo asomo de vello. A la hora del sexo oral, no es ningún impedimento, tan solo se recomienda mantenerlo limpio, ya que es una zona que puede sudar y segregar olores fuertes si no hay higiene de por medio.

En cuanto a la longitud, no tiene por qué ser incómodo o molesto, a no ser que sea excesivamente largo. Realizar unos cuidados básicos y, ya puestos, incluir en la dieta todo tipo de frutas ayudará a que no haya quien se resista a deleitar a la chica con un cunnilingus, y aquel que tenga alguna excusa para intentar escabullirse, recordadle que el sexo es cosa de dos.