Los diez consejos de Redhoe para tu primera vez

Tienes 16 años y cualquier sábado tus amigos y tú os acercaréis a un grupo de chicas. Dos de ellos pillarán, uno se quedará invitando a chupitos a la más fea de la manada y tú no pillarás con ninguna. Míralo por el lado bueno, no has gastado dinero. Llegará el sábado definitivo, ese mágico sábado en que tu suerte cambie y tú seas uno de esos dos afortunados que salen ‘a tomar el aire’ con una chica o, si sois muy lanzados, puede que os deis el lote en plena discoteca.

Quizá no tengas 16 y tengas 45. No pasa nada, también tenemos consejos para ti. Te has demorado en exponerte a los excesos de la carne, pero como se suele decir: ‘Nunca es tarde si la dicha es buena’. Puede que seas el mayor de la discoteca o uno más en ese puti de carretera, pero no, no te diferencias en nada con del de dieciséis.

Todos hemos pasado por ese momento, punto de inflexión en nuestras vidas, más tarde o más pronto, y por eso en El Sexo Mandamiento te proponemos un decálogo de cómo sobrellevar tu primera vez sin cagarla demasiado. Ahí van los 10 consejos de Jimmy Redhoe:

1. Dúchate

Sábado tras sábado te duchas a conciencia para la noche, o incluso te rasurarás el vello púbico. Vuelves a casa sin haber probado labios si quiera, semana tras semana. No te desmotives. Alguna vez llegará el día. Sigue aseándote, aunque solo sea por higiene personal. Si por casualidad ese sábado noche es tu sábado noche y John Travolta se apodera de tu cuerpo, tu sudor, producto del bailar al ritmo de Avicii – o de Chimo Bayo si eres más de lumiferio -, será un sudor limpio, sin olores. Si por el contrario decides dejar que crezcan boletus en tus axilas, tu sudor no olerá precisamente a rosas y predispondrás a las esbeltas gacelas de la sabana sabatina a que se pongan a cubierto antes de que el león fiero salga de su escondite cerca del guardarropa.

Relato erótico ‘Mi primera vez con una mujer’, por @brokenwings013

2. Prepara técnicas depuradas

Si tu estrategia de guerra se tambalea, cámbiala. Este era uno de los problemas que más acusábamos mis amigos y yo. Nuestro plan era tan básico que en apenas 10 segundos nos habían despachado a todo el grupo. Quédate con las caras de las chicas a las que eches la caña. Si repites, quedarás como un auténtico fracasado, te lo digo por experiencia. Probablemente si eres virgen no serás el más lanzado del grupo, pero puedes decir a tu amigo, portavoz de gañanes, que la táctica del PP (presentaciones-pregunta), no funciona, como casi todo con esas siglas.

– Bueno, y yo me llamo Jonás. ¿Queréis con alguno de nosotros?

Tendrás una suerte desmedida si las juezas se reúnen a debatir. Lo habitual es que de entre ellas haya también una portavoz, nacida por y para ello, surgida sin votaciones, solo por códigos de amistad. Ella será la abanderada del ‘No’, de dar calabazas a todos los gachós que se acerquen sin consensuarlo siquiera con su séquito de pretendidas.

3. Estudia a la chica en cuestión

Sabemos que no eres Sigmund Freud, pero la necesidad te avivará el ingenio. Este tercer punto viene a colación del segundo. Cada mujer es un mundo, por lo que no puedes utilizar la táctica PP con todas. Estúdialas, sé listo, sé el más listo. Aunque las apariencias engañan, éstas te pueden dar pistas. Si ves a una chica con labios rosa Boomer, top amarillo y short-cinturón, no intentes ir por la vía mayéutico-dialéctica. Convierte tu Volkswagen Golf del 98 en un Audi TT con pegatinas de Pont Aeri. Sé flexible, mimético, como un Dito en la pista de baile. Juega tus cartas y dilas lo que quieren oir, ya sean los últimos lazos de poquera que han traído al Carrefour o el patriotismo con el que actuó Jack Ruby en el asesinato de Lee Harvey Oswald.

Convierte tu Volkswagen Golf del 98 en un Audi TT con pegatinas de Pont Aeri

4. Ten sitios para consumar

Si la noche va viento en popa deberás tener un rincón donde poder intimar más profundamente que en la discoteca. He escuchado mitos varios sobre folleteo fino en los urinarios de las mismas. En las de mi ciudad, Valladolid, difícilmente podrás ser desvirgado por una bella valquiria. Te puede valer un coche, sí, aunque si quieres recordar tu primera vez y hacer una escena kitsch que poder contar a tus retoños, lo mejor será tener la casa de un amigo que está de exámenes para poder demostrar tu virilidad en el salón. Un parque público puede valer, pero si vives en una urbe de interior o del norte, bien puedes ser criogenizado antes que desvirgado. Hazlo bonito, hombre, que el momento lo merece.

5. No te emborraches

Comer antes de salir, tomar una cuchara de aceite crudo o chupar granos de café son consejos que sabes que no van a funcionar contigo. Modérate. Si te moderas no harás el ridículo. Es cierto que si te emborrachas, te desinhibes y tendrás más opciones de entrar a saco a más chicas, sin técnica depurada, oliendo a vinazo y bailando como Peter ‘La Anguila’. Es tu primera vez y querrás recordarlo, incluso te lamentarás por no haberlo grabado. La ginebra no ayuda a recordar, tampoco el ron ni los chupitos de pacharán a las seis de la mañana con la chica gordita del fondo de la barra. Una vez hecho pop, ya no habrá stop, y podrás permitirte no recordar dónde, cómo y a quién te tiraste anoche, pero, de momento, sigue mi consejo y haz de tu primera vez un anuncio de colonia italiana.

Leer ‘Castilla vs Canarias: diferencias lascivas’, por Jimmy Redhoe

6. No caigas en tópicos

Sé humilde. Si ha ido bien, no te cuelgues la medalla de motero follador oriundo del infierno, porque se te notará aún más que eres bisoño en el arte de mojar. Si te sale mal, no te excuses diciendo que es tu primera vez. Todos tenemos días buenos y días malos, y ellas lo saben mejor que nosotros. No tienes la herramienta de Nacho Vidal, ni tampoco la de un platelminto, así que confórmate con lo que tu madre te dio al nacer. Como dijo San Agustín: ‘In media, virtus’.

7. Seguridad y pies en la tierra

No te creas algo que no eres. Esto no se contradice con el punto tres. No te dejes llevar por la emoción y caigas en el error de pensar que estás en Las Vegas, forrado de billetes morados y con cientos de mujeres esperando a que las guiñes un ojo. Eres un estudiante mediocre de telecomunicaciones, borracho de título, te coges unas cogorzas romanas cada jueves para olvidar que en el Siglo XXI ya no está tan en boga la bacanal.

Con mis consejos dejarás atrás hasta a Quagmire | Fuente: elohell.net

Con mis consejos dejarás atrás hasta a Quagmire | Fuente: elohell.net

Puedes hacer un papel, de hecho es lo que debes hacer según el pez al que quieras echar el anzuelo, pero siempre has de tener los pies en la tierra, muy bien anclados para suavizar la caída o para que el vuelo sea alto en caso de que la fémina acceda a pelar un cable distinto a los que tu pelas entre semana.

8. Sexualidad vs sensualidad

Llevas 20 años sin tocar más tetas que las de tu madre. No te apresures, tranquilidad. Sé tan bien como tú que el romanticismo es un coñazo, pero es un coñazo necesario. Trabaja bien cada fase y no te adelantes. El beso es la fase clave para conocer a una mujer. No tomes la iniciativa, porque si lo haces mal, los andamios de seducción caerán como una torre de naipes. Déjala hacer, analiza como mete boquino y una vez estés seguro de lo que a ella la gusta, lánzate a ser dominante o más sumiso y, sobre todo, disfruta. Ser sensual en tu primera vez te costará, ser sexual saldrá solo. Intenta invertir la situación: sé sensual y no sexual.

Llevas 20 años sin tocar más tetas que las de tu madre

Ir con la lengua por delante no mola. El cine clásico, además de para deleitarse con escenas irrepetibles, está para aprender a besar. Recuerda a Burt Lancaster y Deborah Kerr en ‘De aquí a la eternidad’ (1953), espanzurrados en la arena, besándose apasionádamente. Imítalo. Eso es sensualidad. Haz que sea el beso de su vida y esfuérzate más en ella que en ti. Su placer será tu placer, y si consigues que se quede con sed de más o que sus gemidos superen a una sesión de DJ Tiësto en Ibiza, habrás conseguido el objetivo. Quizá no has llegado a alcanzar altas cotas de placer, pero a la larga verás como eso de la sensualidad es tributario de la sexualidad.

9. No mires el reloj

Cuanto más preocupado estés por el tiempo, más nervioso te pondrás. El otro día nuestra compañera Andrea Carretero nos hablaba del fenómeno del ‘hombre conejo’. Debes evitarlo de cualquier manera. No solo no darás placer a tu pareja, sino que tu virilidad quedará por los suelos. Si no quieres correrte a los tres empellones deberás dejar tu móvil en la mesita de noche, en silencio, y hacerlo con total tranquilidad. No te angusties pensando en si la pasión te viene antes de tiempo, eso solo empeorará las cosas. Controla tu respiración. Controlar tu respiración es algo clave para no desmoronarte a las primeras de cambio. Tómate tu tiempo, con largas inspiraciones y expiraciones que favorezcan el bombeo continuo de sangre. Es tu momento, disfrútalo.

10. No te emociones

El último consejo y no por ello menos importante es no emocionarse en exceso. Tu primera vez no va a ser la mejor. Ella no va a ser la chica de tu vida, ni tu vas a ser el chico de su vida. Probablemente un alto porcentaje de nuestros padres no hayan follado con nadie más. Hay millones de peces en el mar, a cual más grande y con carne más sabrosa. Las buenas cosas suceden en momentos impredecibles y un amor verdadero no se busca en un río infestado de barbos y tira-cañas. Diviértete, no te precipites y no te enamores. Ah, y recuerda, en discoteca o puticlub, eres un boquerón más a la merced de ávidas pescadoras.

Fuente de la imagen de portada: Wikimedia