¿Y tú eres ‘spornosexual’?

Desde el hombre y el oso, cuanto más vello más hermoso hasta la llegada del efebo metrosexual pasó bastante tiempo, o no, da igual. Sin entrar en diatribas culturales o de género de por qué ellas sí tuvieron y tienen que arreglarse casi siempre o por qué ellos no, que podría ser discutible si mirásemos al pasado para investigar a potenciales homos coquetus (no busquéis el término, que ha sido acuñado para la ocasión). La cuestión es que, ahora, ha llegado el nuevo fenómeno: el spornosexual. De esto hablaremos hoy. Intentaremos hacerlo de un modo meramente descriptivo, aunque es posible que se nos escape algún ramalazo de sorpresa, ahí lo dejo. Preparaos que empezamos.

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Metrosexual al ataque. Vía Pexels

¿De dónde salió todo esto?

Cuenta la leyenda que las etiquetas calificativas de las tendencias prefijo__sexuales de las últimas décadas, han venido de la mano de Mark Simpson, un periodista británico especializado en cultura popular, medios de comunicación y masculinidad. Si alguien se preguntase a quién adorar o detestar, él es vuestro pastor.

Del retrosexual al spornosexual

¿Recordáis la frase con la que empezamos, la de: el hombre y el oso…? Pues bien, ese es el retrosexual: un hombre caracterizado por conservar sus rasgos masculinos naturales, manteniendo el ideal de hombre clásico, fuerte y varonil. ¿Fortaleza masculina asociada a la cantidad de pelo en el cuerpo? También se llegó a decir que este tipo de hombre, al que supuestamente encarna Don Draper, nació ante la necesidad de contrarrestar el gusto por el autocuidado ¿excesivo? del antiguo metrosexual, cuya cabeza visible fue, en el comienzo del siglo XXI, David Beckham.

Entre tanto desconcierto, los lumbersexuales invaden calles, vallas publicitarias, espacios televisivos y el subconsciente colectivo. Las camisas de cuadros, las barbas semipobladas, las gafas de pasta, un desaliño aparente muy estudiado (eso sí, casi con total seguridad, con las marcas más costosas del mercado) y, según dicen, aficionados a la naturaleza. No son algo del pasado, siguen por aquí, campeando a sus anchas y coexistiendo con otras especies. Cuando los veo (hay hordas de ellos por doquier) recuerdo de inmediato El ataque de los clones, sobre todo en el momento en el que muchos de ellos abren la boca para hablar demasiado y no decir nada. No localizo ahora mismo a ningún exponente (famoso), pero si cerráis los ojos seguro que visualizáis a varias personas concretas.

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Un hipster de esos clónicos. Vía Pexels

Y, en un giro de los acontecimientos (con cierto parecido al metrosexual del pasado) llegan las estrellas del momento: los spornosexuales. Encabezan la tendencia algunos de los deportistas más mediáticos, ¿os viene a la mente el mismo que a mí? Se dice que esta especie cuida mucho su aspecto físico, es aficionada a tatuajes y piercings y lleva poca ropa para mostrar tantos abalorios y tonificación corporal como sea posible. Mezclad deporte y porno, agitadlo un poco y sale esto.

Sí, todos tienen en común, al parecer, que los cuidados excesivos o nulos se realizan en pro de la mera búsqueda del placer o de la supervivencia de la especie, qué opción elegir ya va en gustos.  Mark Simpson, deja de confundir a los pobres chavales, que bastante tienen ya. Eso sí, yo echo en falta por lo menos una especie no mencionada. Mientras: ¿a ti qué te atrae?