Los peores pecados de la juventud

Juventud, sinónimo de energía, de juegos, de querer comerse el mundo, de descubrir, de descubrirse, de encontrar, de encontrarse… y de ignorar. Sí, la ignorancia se debe, principalmente, a que no ha habido ni tiempo para fraguar bien la cabeza ni siempre hay un referente educativo adecuado. También en lo sexual, desde luego.

En un contexto en el que los adolescentes están bombardeados por el sexo tanto en televisión, publicidad o cine y se acaban generando una imagen frívola e irreal sobre las relaciones sexuales. Mientras chavales en edad de jugar en el parque van diciendo por ahí “Te voy a echar un pinchito” o “Te voy a dar salami”, otros compañeros de generación caen en la degeneración y se inician en este mundo totalmente desprotegidos.

Uno de los principales peligros a los que se enfrentan son los embarazos no deseados, la adquisición de trastornos sexuales o incluso a la transmisión de enfermedades de transmisión sexual, ya que se llegan a realizar prácticas peligrosas sin la protección pertinente.

La galleta

El juego de la galleta es uno de esos actos que muchos creen que pertenecen más a lo legendario que a lo real, pero desgraciadamente es una realidad. La dinámica consiste en en que un grupo de jóvenes se congregan y, con una galleta en medio, compiten para ver quién eyacula antes en ella. El que termine el último se verá obligado a ingerirla.

Muchos jóvenes y una galleta componen un juego muy inadecuado. | Fuente: Wikipedia.org.

Más allá de lo poco adecuado de que unos críos que no llegan a los 15 se inicien así en la sexualidad, la presión por eyacular cuanto antes puede significar, a largo plazo, problemas de eyaculación precoz. En caso de acortar los tiempos repetidamente, el organismo termina acostumbrándose a terminar de forma exprés, con todo lo que ello puede significar unos cuantos lustros después. Lo mismo puede ocurrir si se retiene excesivamente el clima, que puede pasar factura. 

En cuanto a los “perdedores”, a la ingestión del semen de sus compañeros se une la humillación que puede sufrir, hasta el punto de poder generarse a sí mismo complejos o padecer el desprecio del grupo. Esta práctica se originó en los 60 en Inglaterra y se ha ido extendiendo entre los adolescentes.

La ruleta

La ruleta es un juego mucho más peligroso, dado que consiste en que varios chicos se tumban para que las jóvenes se sienten sobre ellos y llegue la penetración. Se lleva la cuenta del tiempo del acto sexual y, una vez este termina, las chicas cambian de acompañante sexual y se inicia de nuevo la dinámica.

La ruleta implica una gran exposición. | Fuente: Wikipedia.org.

Según las normas, el que pierde es el que eyacula el primero, pero lo que muchos de estos jóvenes no tienen en cuenta es que ellos pueden perder su salud sexual. No siempre está admitido el uso del preservativo, así que se abre una autopista para que toda clase de infecciones o enfermedades se extiendan sin control, por no hablar de posibles embarazos entre las menores.

Que haya condón de por medio no significa tampoco una mayor seguridad, puesto que se puede evitar el embarazo y los varones están a salvo, pero no ocurre lo mismo con las muchachas. En caso de que alguna de las chicas tenga algún tipo de enfermedad sexual, que aquel que la penetre haga lo propio con otra joven casi inmediatamente conlleva que, prácticamente, ellas tengan sexo entre sí y que se expongan a posibles ETS de sus compañeras.

Aunque estas prácticas puedan estar consensuadas y aceptadas por sus participantes, la educación es clave para alertar a la juventud de que los auténticos juegos sexuales no traen consigo riesgo sino placer compartido. Un ingreso prematuro en la sexualidad no solo puede significar un embarazo o un problema sexual, sino psicológico, con todo lo que esto significa en la vida adulta.

Imagen de portada: Flickr.com.