De modelos y otros demonios

Vivir con una modelo te cambia la vida, pero si, esa modelo, es además filósofa no solo es que te cambie la vida. Es que tienes subidas de leche un día sí y otro también. Calostros.

Cuando vives con una modelo/filósofa te das cuenta de que todas sus amigas tienen nombres como Aixa, Jasmina, Lorien, Nacue, Yuma, Yorena y cosas así. Vamos, que no sabes si las muchachas son hijas de un jeque árabe, se dedican a cazar orcos o te la chupan por 50 euros. Que digo yo que no sé qué habrá de malo en llamarse Mari Carmen o Mari Merche.  Pero no, esos no deben de ser nombres muy de modelo.

Cosas de modelos.

Otra cosa que aprendes pronto es a hacerte un experto nutricionista, y en un mes ya controlas, como un campeón, las micras de heroína que ha de llevar un batido depurativo, las rayas de coca necesarias y los mililitros justos de ginebra que se han de ingerir para, que en dos semanas, puedas entrar en una falda tubo de la talla 32. Y todo esto, por supuesto, sin pasar hambre.

Cosas de modelos.

También aprendes, en un mes, las pastis que se pueden o no mezclar para poder dormir de un tirón más de 8 horas seguidas y levantarte fresca como una rosa. Casi todas terminan en  “zepam” o “prolam”, que son los genéricos  del mundo de las pastis, algo así como el fondo de armario de la farmacología.

Cosas de modelos.

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«Y todo esto, por supuesto, sin pasar hambre». | Fuente: JosebaKanal.

Cuando vives con una modelo/filósofa te das cuenta de que tú eres un superhéroe porque solo necesitas una cuchilla de afeitar, un cepillo de dientes y una máquina cortapelo. Nada más. Eres el puto amo. Solo entras en el cuarto de baño para cagar y ducharte. Pura filosofía.

Vivir con una modelo/filósofa es como hacerte marine. Un entrenamiento duro, muy duro. Sortear sus zapatos de tacón en el salón es como atravesar un campo de minas, por no hablar de lo que supone poner una lavadora con tu ropa y sus tangas y conseguir que ni tu ropa ni sus tangas encojan. Una operación suicida. Ni la Guerra del Golfo.

Después de todo, como decía Chanel, otra gran filósofa del siglo XX, “Dame un collar de perlas y moveré el mundo.”

Autor: @JosebaKanal.

Imagen de portada: Flickr.com.