En busca del blanqueamiento anal

En una sociedad preocupada hasta lo irracional por su aspecto, cada vez son más los aspectos que se intentan pulir dentro de una máquina tan perfecta de funcionamiento como el cuerpo humano, aunque visualmente no siempre sea como se quisiera. El blanqueamiento anal es una nueva moda entre los bolsillos más pudientes y los más trendy del lugar.

Los factores que han abierto la fiebre del culo blanqueado son dos, por un lado el siempre vanguardista mundo de la pornografía y que el sexo anal vaya irrumpiendo en las camas internacionales. También ayudó que la herederísima Paris Hilton confesara haber tenido este tratamiento en sus posaderas.

Y la pregunta es ¿De verdad hace falta el blanqueamiento anal? Los motivos que lo impulsan son meramente estéticos, ya que es una zona del cuerpo que está particularmente oscura, y no por la posible suciedad relacionada con la excreción, sino por simple Naturaleza.

Este tratamiento puede aplicarse a ambos sexos, si bien son las mujeres las principales clientas de estas clínicas. Los embarazos o los cambios rápidos de peso pueden provocar un mayor oscurecimiento de este área, mientras que también se recomienda a las féminas que se pasen un paño húmedo por el ano cuando estén menstruando, ya que el hierro de la sangre puede contribuir a esta tonalidad.

El blanqueamiento anal es una moda cada día más popular. | Fuente: Wikipedia.org.

Las claves del blanqueamiento anal

El primer paso de este proceso consiste en acudir a un centro dermatológico especializado para que este pueda decretar las posibles actuaciones al respecto. Una de estas posibilidades es una crema que tenga hidroquinona, pero no más del 4% de su composición para que no sea especialmente agresiva, y se puede aplicar personalmente en casa.

En cuanto al láser, hay dos alternativas: el vascular se utiliza si se detecta una excesiva vascularización, mientras que el resto de orígenes se solventan con el llamado láser IPL. No suelen ser tandas excesivamente intensas, ya que en función de cada ano el blanqueamiento puede llevarse a cabo con entre una y cinco sesiones, mientras cada una de ellas tiene un precio que suele rondar los 100 o 150 euros. Esta despigmentación se realiza con unas dos o tres semanas entre ellas.

Si bien es cierto que no son láseres excesivamente intensos, uno de los riesgos del blanqueamiento anal no es otro que la irritación de la zona o que alguna quemadura provoque algunos días de molestias. El resultado de esta particular moda es que la zona colindante con el ano adquiera un color más rosado que oscuro, pues no se queda blanca como la leche.

Gif de un blanqueamiento anal en un reality show estadounidense. | Fuente: Eonline.com.

Los siempre temidos efectos secundarios no suelen aparecer con este tratamiento, más allá de las ya mencionadas quemaduras o irritaciones temporales. Las infecciones pueden aparecer a raíz de las condiciones sanitarias del lugar donde se realice el blanqueamiento y no por el propio láser o la acción de la crema. Esta crema podría generar alguna reacción alérgica por su composición, pero no es una norma general.

Esta tendencia va adentrándose en las altas esferas españolas al igual que ya lo ha hecho en su patria original, Estados Unidos, y ha confirmado que el culto al cuerpo está tocando ya extremos insospechables hace no tanto. La próxima vez que te asomes a un ano ajeno no olvides fijarte en la tonalidad del mismo.

Imagen de portada: krauserspeak.blogspot.com.