Piercing: decoraciones erógenas

 “Sebastián sudaba y temblaba. Lo había visto varias veces en fotos y en algunos videos pero no podía imaginar la sensación. Linda sabía que era su primera vez. Trataba de calmarlo dirigiéndole bellas sonrisas y miradas tiernas.

Esa era su especialidad, los primerizos. No importaba que tan temerosos llegaban a ella, siempre regresaban.  Sebastián estaba muy nervioso para contener una erección. Era un muchacho atractivo de apenas 19 años.

Linda, unos años mayor que él, se puso los guantes de látex. Se hincó entre sus piernas y sacó su pene. Abrió el escote de su blusa para que Sebastián pudiera ver de reojo el detalle de sus apretados pechos. Linda desinfectó su pene con  delicadeza y dirigiéndole una mirada lasciva, de tajo, atravesó la aguja.”

Los piercings son un adorno del que cualquier persona puede uso en la actualidad. Es verdad que para algunos, las perforaciones son consideradas sexys dependiendo la zona, por ejemplo la ceja, los labios, el ombligo y por qué no: los pezones, los labios vaginales y el pene. Pese a que traer argollas o metales incrustados en estas zonas tan íntimas, pueda resultar nuevo y escandaloso, hay que tener en cuenta que la gente ha llevado esta joyería desde tiempos memorables.

La historia de estas bellas decoraciones se remonta desde algunas descripciones supuestamente encontradas en el Kama Sutra que coinciden con el Apadravya, un tipo de piercing en el pene. La cultura de los piercings ha existido desde diferentes épocas y en diferentes culturas en donde representaban incluso un estatus o un accesorio útil para identificar y hacer uso de los esclavos.

El piercing como cultura sexual

No fue hasta la revolución sexual, que llegó a finales de los 60´s a diferentes partes del mundo y con ella diferentes movimientos culturales y artísticos, que se abrió un panorama más profundo sobre la sexualidad de los individuos, los fetiches, la estética del cuerpo y lo auténtico.

Por otro lado, estalló la industria pornográfica, el incremento de enfermedades de transmisión sexual,  el movimiento leather y su aproximación a las practicas BDSM; en donde también existe una cultura propia del piercing, pues entre los practicantes es conocida la propiedad de un Amo sobre un sumiso a partir de la colocación de un arete en los genitales o en los pezones.

¿Qué es lo que lleva a una persona perforarse los genitales o pezones? La respuesta a esta incógnita varía demasiado, pues hay quienes aseguran la hipersensibilidad que provocan una vez cicatrizados. Otros tantos, se perforan porque les pareció que les iría bien un adorno en el cuerpo a la hora de follar.

Al hablar de perforaciones, es obligado hablar de normas higiénicas, personas certificadas, cuidado y por supuesto, de dolor. Hay que decir que existe una conexión en la sensación del dolor punzante que algunos llegan a disfrutar al penetrar la aguja. Sin embargo, existen varias implicaciones para que te duela o no una perforación, pues los nervios de la persona tensan la piel haciendo más difícil el procedimiento. Los pezones, labios vaginales y el pene son lugares muy sensibles por las diferentes terminaciones nerviosas que poseen (mismas que nos hacen enloquecer de placer) y que significarán un dolor un poco más agudo.

Hay que tener en cuenta que una perforación de este tipo, no es lo mismo que una en el rostro, por ejemplo. Por lo que hay que considerar que:

  • Existen ocho mil terminaciones nerviosas en el clítoris, mismas que al penetrar la aguja de forma incorrecta, podrían dañarse al punto de dejar de sentir las vibraciones que se producen durante el orgasmo. Lo mismo sucede en el pene, pues en el glande existen cuatro mil terminaciones nerviosas. Por eso la importancia de acudir con un especialista.
  • Es importante la abstinencia sexual durante el periodo de cicatrización del piercing, pues al ser una herida abierta, puede entrar en contacto con fluidos como saliva, sangre, semen o flujos vaginales, por lo que se pueden contraer desde hepatitis, ETS y VIH.
  • Se debe de tener cuidado con la joyería del piercing para que durante las relaciones sexuales no rasgue el condón. Para esto, una vez que haya cicatrizado, se puede cambiar el tipo de joyería de superficie más lisa o retirar de manera cuidadosa e higiénica la pieza.
  • Evitar usar ropa ajustada para no irritar la zona. Esto suele ser común en los pezones, por lo que a las chicas se les recomienda no usar sujetador.
  • Importantísimo seguir las instrucciones del perforador, que indica normalmente no ingerir alimentos irritantes, alcohol o tabaco, no exponerse en albercas o al agua de mar, desinfectar o lavar la zona cierta cantidad de veces al día, etc.

Sebastián estuvo a punto de llorar.  Sentía que algo dentro de su ser se retorcía de dolor. El pene le palpitaba y sentía la necesidad de palparse para encontrar entre sus manos algún tipo de consuelo. Linda permanecía hincada, todavía faltaba insertar la argolla y cerrar los extremos.

Sebastián agitado aguardó hasta finalizar el proceso y soltó un suspiro al aire. Ahí se encontraba él, en medio del estudio con las piernas extendidas, los brazos caídos y el pene de fuera.

Linda se puso de pie y comenzó a limpiar su material. Se quitó los guantes de látex y comenzó a escribir lo que parecía una receta médica. Salió por un momento y regresó con una toalla que envolvía hielos. Linda se volvió a hincar y colocó la toalla sobre el pene de Sebastián, quién no puedo evitar jadear al instante con los ojos cerrados.

Linda seguía observándolo desde abajo y después desapareció. Cuando Sebastián se encontró más relajado, se paró y guardó su nuevo pene decorado. Buscó a Linda de reojo en el estudio y sólo vio la nota que ésta le dejo: “Regresa en cuatro meses, cuando ya estés listo para follar”.

Twitter: @karlagore

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