Sexsomnia, sexo inconsciente mientras duermes

Lavarse los dientes. Cerrar la puerta con llave. Apagar la luz. Repantingarse en la cama. Hacer balance del día mientras los párpados caen cual guillotina sobre el cuello de nuestra energía. Dormir. Dormir profundamente. Y, de repente, en plena noche, intentar mantener actos sexuales en solitario o sobre la persona con quien se comparte lecho. Según las estimaciones, el 92 % de las personas sigue más o menos todas las rutinas salvo las últimas; el 8 % restante padece sexsomnia, un trastorno del sueño que induce a mantener prácticas sexuales sin ser consciente de ellas a la mañana siguiente.

La cifra responde a un estudio elaborado por el área de Sanidad de la Universidad de Toronto para la convención SLEEP 2010, cita obligada para los especialistas del sueño. Allí se acuñó y se trató la cuestión de la sexsomnia, un poco habitual pero no inexistente tipo de sonambulismo que afecta principalmente a los hombres, pero no es anómalo en mujeres.

De los 832 sujetos de la investigación, 63 buscaban el coito o realizaban masturbación una vez entrados en la fase del sueño. Al igual que otros trastornos, este apetito sexual prácticamente incontenible es perjudicial para quien lo sufre al mismo tiempo que repercute en su compañía de cama de una forma poco deseable.

Los efectos de la sexsomnia

El proceso comienza con la persona sonámbula acostada de forma habitual y arranca una vez entrado en sueño profundo. Es entonces cuando aparece un súbito apetito sexual en el que se puede intentar mantener coitos, tocamientos o acciones eróticas sin que a la mañana siguiente el paciente recuerde haber llevado a cabo esos ataques nocturnos.

Según las experiencias de las investigaciones, este afán de sexo inconsciente se efectúa de forma más agresiva e incluso grosera que de forma convencional. La actitud varía sin que el afectado lo sepa y puede ser realmente peligroso tanto a título individual como para su entorno. El sexsomne puede ejecutar prácticas sexuales de riesgo, no utilizar la protección que emplearía despierto o incluso abandonar la privacidad de sus sábanas y lanzarse al exterior en busca de saciar su apetencia.

Esta circunstancia genera un peligro por el cual quien lo padece debe recibir tratamiento psicológico en busca de saldar esta conducta. Tal es el nivel de irracionalidad de este trastorno del sueño que puede degenerar en forzar a otras personas a mantener encuentros sexuales, hechos que generan grandes controversias a la hora de juzgarlos.

Stephen Lee Davis es un ejemplo representativo de lo que esta patología nocturna puede iniciar en el afectado. Este británico fue absuelto en 2011 tras ser acusado de violar a la hija de su entonces pareja, de apenas 16 años. Davis no cumplió condena a partir de que tanto su compañera como otra mujer con la que había tenido relaciones sexuales previamente aseguraron que el acusado padecía sexomnia de forma habitual y que perpetró los actos sin estar en sus plenas facultades.

La complejidad de estas situaciones es particularmente elevada cuando se aplica a casos de abusos de cualquier índole, ya que el autor puede escudarse en la sexsomnia para salir indemne de sus agresiones sexuales. John Goldie, también británico, forzó a dos chicas durante más de 26 años alegando este trastorno del sueño, si bien fue encarcelado tras admitir que no era sonámbulo.

De igual manera que otros trastornos psicológicos y/o sexuales, el primer paso para tratar esta irregularidad es recurrir a los especialistas pertinentes. A pesar de opiniones que aseguran que no informaron al afectado porque el sexo inconsciente les resultaba más excitante o placentero, cualquier patología debe comunicarse para solventarla, lo cual beneficiará al paciente.

El sonambulismo sexual no debe confundirse con otras acciones sexuales involuntarias, como los sueños húmedos o eyaculaciones que no provienen del onanismo. El origen de esta clase de trastornos se encuentra en el cerebro y en el sistema nervioso, un área de tal complejidad que actualmente no existe una explicación concreta sobre las causas de la sexsomnia.

Las valoraciones de los especialistas contemplan que que las apneas del sueño, posibles adicciones al sexo o los terrores nocturnos pueden andar detrás de esta alteración de nuestro descanso. Por tanto, es preciso distinguir entre la sexsomnia y sus incontrolados efectos y el incontenible pero racional deseo de dar los buenos días al de al lado despertando en primer lugar a su entrepierna tras un par de mordiscos en el cuello.