La guía sexual para el sexo de lado

No es nuevo decir que en esto del follar hay mil y una posibilidades preparadas para el placer de los sentidos. Individuales, en pareja o en grupo, el caso es disfrutar e innovar para probar nuevas alternativas, descubrir qué nos gusta más y añadirlo a nuestro repertorio sexual. Por tanto, vamos a saber cómo desempeñar el sexo de lado, una posición lateral que puede dar muchas alegrías.

Lo primero de todo es resolver el dónde. Al contrario que en otras posturas, esta opción implica que los protagonistas estén tumbados, así que el colchón vuelve a ser el candidato número uno. Ojo, no descartemos la arena de la playa o el clásico césped, pero lo más probable es que la cama sea testigo directo del sexo de lado.

El sexo de lado: previa

Una de las partes más maravillosas de un encuentro sexual no tiene por qué ser la penetración o la eyaculación y el orgasmo, que también, sino el proceso que lleva al sexo. Los primeros besos, esas caricias licenciosas que llegan unos centímetros más abajo de lo que serían deseables, esas exploraciones bajo la ropa interior, algunos mordiscos en el cuello y todos aquellos trucos para que, como por arte de magia, toda la ropa quede desperdigada por el cuarto.

Sexo de lado

El sexo oral también pide protagonismo en el sexo de lado. El clásico 69 suele realizarse con una de las dos partes puesta sobre la otra, pero no debemos olvidarnos que se puede hacer con ambos tumbados. Es tan sencillo como que la cabeza de uno se sitúe frente a los genitales del otro, y viceversa, para que las bocas, las lenguas y las manos vayan haciendo su trabajo.

El sexo de lado: de espaldas

La cucharita es una de las posiciones más clásicas para el sueño en pareja. En ella, una de las partes recibe el abrazo lateral de la otra. Más allá del debate entre la comodidad de quien recibe el achuchón y el brazo dormido, la boca llena de pelo y la tortícolis que sufre el incauto a quien le toca abrazar, también hay una aplicación sexual de la cuchara.

Lo primero de todo es que quien vaya a recibir la penetración dé la espalda a la parte activa. Esta postura no es fácil de ejecutar, ya que el pene puede salirse de la vagina con relativa frecuencia, así que es importante alcanzar una buena erección, una correcta lubricación y llevar bien los ritmos para que un exceso de pasión no dificulte el sexo de lado. Por cierto, también es una buena posición para las embarazadas.

Una recomendación es elevar la pierna de quien recibe las embestidas para favorecer que la cadera masculina encaje mejor con la otra cadera y los genitales queden más próximos entre sí. Esta postura cuenta con la ventaja de que los brazos de quien penetra quedan libres, así que entra cualquier sugerencia sexual que apetezca a los protagonistas.

Cuando ya se está follando con cierto ritmo, una buena idea es fijar esa posición con los brazos para mantener la coordinación y la cadencia para que el pene no se salga o se frustre la sesión. Hemos dejado para el final algo bastante obvio, y es que las manos también quedan prestas para estimular partes como, qué se yo, el clítoris, en un encuentro heterosexual.

Sexo de lado

Entre el trabajo del pene, la proximidad de las bocas para seguir mordiendo y besando y la acción de los dedos sobre el monte de Venus se acercan las posibilidades de orgasmo, con todo lo que ello significa. Si se trata de un encuentro homosexual masculino, la masturbación y la estimulación perineal también son unas ideas que deben apuntarse.

El sexo de lado: cara a cara

El sexo lateral también puede ejecutarse frente a frente. Las miradas recobran protagonismo en un juego en el que los ojos reflejan el placer de la cita y sirven como una forma (más) de excitación. Las recomendaciones siguen siendo las mismas que con la cucharita, aunque la propia posición implica unos cambios al llevarla a cabo.

Las manos no tienen un acceso tan libre a la anatomía contraria, de modo que hay que disfrutar del piel con piel buscando otras vías de estimulación. Esta posibilidad queda reservada al sexo heterosexual, sin olvidarnos de los arneses que tanto pueden enriquecer un encuentro lésbico, simplemente por cuestiones de logística al penetrar. Ya tú sabes.

Las caderas vuelven a verse frontalmente, así que se puede recomendar que la mujer eleve su pierna y la encaje sobre las piernas masculinas para favorecer la cercanía genital y todo lo que significa. Los brazos, como apuntábamos, ya no tienen premio a mejores actores secundarios, pero pueden jugar un buen papel si se aferran al culo femenino y lo atraen hacia el cuerpo, un apretón que favorece la penetración y aproxima a los amantes.

El sexo de lado no es tan fácil de ejecutar como otras posturas que hemos presentado anteriormente, pero ofrece una nueva vía sexual con  mucho placer que ofrecer. Como siempre decimos, es todavía mejor si la aplicamos con precaución y seguridad, con consentimiento y con todo el tiempo del mundo y sin nadie en casa, por lo que pueda ocurrir.