Cómo descubrí que podía hacer squirting

La primera vez que oí el término squirting tenía 20 años. El chico con el que estaba liada me contó que una de sus novias se corría “a chorro”. Ese comentario me hizo sentir mal e insegura porque yo no podía, pero me olvidé del tema pensando en que era algo que surgía espontáneamente y que algunas no teníamos ese ‘don’ y ya está.

Pasaron los años y mi experiencia y conocimiento sexual fue aumentando. Las temporadas primaverales me alteraban las hormonas y acababa horas delante del ordenador viendo porno y masturbándome por Omegle. La verdad es que no fue hasta el final de segundo de carrera que no tomé el control de mi vagina.

Me había comprado una pequeña balita vibradora y…. ¡oh, dios mío! ¡Qué placer daba! Solía llamarlo “mi mejor amigo”. ¡Tantos años habiendo dejado de lado ese bultito de placer y sin darle todo el amor que se merecía!

En tercero me fui de Erasmus y, aunque todo el mundo diga que es “Sexo, drogas y alcohol”, tuve poquito de las tres cosas (en compañía). En ese viaje me especialicé en masturbación. Volvió a llegar la primavera y con ello, mis furores uterinos. Por aquel entonces compartía habitación con una china.

Cuando ella no estaba era facilísimo, pero por las noches era divertido hacerlo sin que ella se enterase. Empecé a darme cuenta de que llegaba al orgasmo más rápido si endurecía y tensaba las piernas y eso llevó a endurecer mi abdomen también.

Me corrí. Me corrí a chorro. Así que…. ¡correrse implica simplemente apretar los músculos internos de la vagina cuando notas que vas a llegar al orgasmo! Increíble. “Entrené” muchísimo el squirting esos últimos meses, poniendo perdida la cama y/o el suelo. Con el entrenamiento hasta conseguía levantar el chorro. En serio, estaba flipando. Me sentía poderosa y cuando me corría sentía mucho gusto y liberación.

Con el tiempo seguí practicando y aprendí varias cosas sobre el squirting:

  1. Si te gusta mucho realizar squirting, compra una sábana de plástico o látex para no poner el colchón perdido (sí, cala, cala muchísimo).
  2. Si quieres expulsar un buen chorro, hidrátate antes.
  3. El squirting solo se produce en el momento que llegas al orgasmo.
  4. Si estás utilizando algún juguete, retíralo de la vagina para poder expulsar el líquido.

Como en cualquier práctica sexual, la autoexploración y la curiosidad son importantes para disfrutar de nuevas posibilidades. ¿Te atreves a buscar tu propio squirt?

Autora: Miss Rayden.

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