Pin ups de hoy y de siempre: Bettie Page

Piernas largas como spaghettis, pechos picudos, cinturas irrisoriamente estrechas, labios rojos y sonrisas pícaras. La estética pin-up es una de las que mejor ha sabido envejecer y adaptarse a los nuevos tiempos. Pensada en sus inicios solo para aplicarse a mujeres, ha encontrado asimismo un hueco en la sociedad moderna.

También se ideó para ser consumido por ojos masculinos. Una modelo de figura casi caricaturesca sonríe desde un póster en un gesto que parece prometer el paraíso. Las modelos pin-up alimentaron las fantasías de miles de personas desde fotografías, tatuajes, láminas y hasta bombas. Esta subcultura fue avanzando poco a poco; no solo era una cuestión de estética sino un símbolo de una sociedad que despertaba después de la Segunda Guerra Mundial.

Dita Von Teese, modelo pin-up.

Pero las pin-ups acabaron convirtiéndose en un pequeño caballo de Troya para el machismo que lo había creado. Las modelos, perseguidas por la ley al considerar que pervertían a los jóvenes, eran ya un ejemplo de mujer que vivía y estaba orgullosa de su sexualidad sin importar la moral de la época.

Muchas hicieron fama y fortuna, convirtiéndose en verdaderos iconos atemporales. Actualmente, el eyeliner afilado y los jugosos labios color cereza no son solo pura estética, sino la representación de algo que empezó como márketing sexual y que hoy se ha convertido en uno de los bastiones del body positive y el empoderamiento femenino. Pero, ¿cómo se ha llegado hasta aquí?

Bettie Page: la reina Pin-up.

Bettie Page es si duda, un nombre obligado dentro de este mundo. Su icónico flequillo, el cual llevó hasta el momento de su fallecimiento en 2008, inspiró a otra reina como Dita von Teese. Pero antes de bucear en la gloria de Page, es necesario conocer sus raíces.

Nacida en Nashville, Tennessee, en 1923 fue la segunda de seis hermanos. Su familia era de recursos muy bajos por lo que tenían que mudarse constantemente.

A esto se unía la falta de cariño por parte de su madre y los abusos a los que su progenitor la sometió durante su niñez. Page destacaba no solo por su imponente atractivo sino también por su inteligencia. Obtuvo una beca universitaria, algo muy difícil para una mujer en los años 40, pero tuvo que rechazarla por los celos de su madre.

No se quedó de brazos cruzados y se mudó a San Francisco para cumplir su sueño de ser actriz. Durante una prueba un productor intentó convencerla de mantener relaciones sexuales a cambio de importantes papeles en el celuloide“No me hubiera acostado con él de todas formas. ¡Era un fenómeno! Subió a su gran coche y me gritó ‘¡te arrepentirás!’. No lo hice”, comentó en una entrevista.

Tras separarse de su abusivo marido, decidió probar suerte en Nueva York. Allí conoció a Jerry Tibbs, un oficial de policía y fotógrafo aficionado que la introdujo en el modelaje pin-up. Pronto se introdujo en los “clubs de fotografía”, unos grupos que se habían creado teóricamente para promover el arte pero en el que realmente se realizaban retratos pornográficos.

Su popularidad en estos círculos subió como la espuma. Su melena azabache y sus ojos azules combinaban con esa imagen seductora y burbujeante que impregnaban sus fotos.  “Nadie sabía esto, pero solía imaginarme que el de la cámara era mi novio y yo estaba haciéndole el amor. Era entretenido bromear con el chico con la cámara hasta que él estaba sincronizado con el humor del que estaba yo ese día”, recordaba Page.

Page fue también playmate en enero del 55 y nombrada “Miss Pin up Girl of the World” en el mismo año. Era una de las modelos más solicitadas e incluso realizaba contenido especial para sus fans más pudientes. A finales de los 50 Bettie se introdujo en el mundo del bondage y el sadomasoquismofetichismo, dominación, etc.

Si la sociedad trataba la sexualidad femenina como algo inexistente mucho menos estaba preparada para ver a una Page dominatrix. La reina pin-up demostró que otra sexualidad era posible y que las mujeres también podían coger las riendas.

A partir de los 60 desapareció del ojo público, llevó una vida apartada hasta su muerte a los 85 años causada por una neumonitis. Pese a su corta carrera tuvo gran influencia en la cultura pop y hasta en artistas del presente. Pero, quizá, su aportación más importante fue la liberación de la mujer de ese arquetipo de esposa y madre, descubrir a la sociedad que la mujer también es un ser sexual y que no hay nada malo en mostrarse como tal.