¿Qué debes tener en cuenta para iniciarte en el BDSM?

Es muy probable que muchas personas, en mayor o menor medida, sepan responder a la pregunta: ¿qué es el BDSM? Sin embargo, también es bastante posible que la información que hayan recibido en algún momento sobre esto se haya visto minada por fuentes no del todo fiables o conductas que se podrían considerar tóxicas.

Por ello, lo primero que debes tener en cuenta si quieres adentrarte dentro de este mundillo es que se trata de una práctica sexual como cualquier otra que requiere de confianza y comunicación con la persona o las personas con las que vayas a practicarla. Estamos ante una experiencia que debe ser disfrutada por todos los miembros que se encuentran dentro.

¿Cuál es el resumen principal de lo expuesto? Que si una persona se siente realmente humillada, maltratada o que no se la está respetando, no está practicando BDSM. Una vez aclarado este punto, vamos a exponer lo que podríamos definir como una breve guía para aquellas personas que quieran iniciarse dentro de ejercicio sexual y no sepan de que forma empezar.

Antes de comenzar y de adentrarse bajo las sábanas, las personas implicadas deberán conversar sobre qué es lo que realmente quieren que suceda. Las prácticas llevadas a cabo dentro de esta modalidad sexual pueden ir desde el simple uso de cuerdas, la utilización de un lenguaje “ofensivo” o la ejecución de alguna práctica dolorosa que pueda provocar placer en la otra persona.

¿Qué hablar antes del BDSM? 

  • Sinceridad y seguridad: los sujetos implicados deben expresar libremente que es lo que quieren vivir con esta práctica sexual, así como, dejar claro cuáles son los límites que quieren o no traspasar y qué rol adoptará cada uno. Lo más normal es utilizar una palabra clave que pueda ser diferenciada del lenguaje utilizado durante la sesión, por si en algún momento se necesita parar.
  • Consenso: Las personas involucradas deben afirmar que quieren vivir esa experiencia tal y cómo se ha hablado, de esta forma las posibilidades de no disfrutarlo en su totalidad y estar incómodos se reducirán casi a la totalidad.

De esto surge el término SSC (safe, sane y consensual) usado en todas las prácticas relacionadas con el BDSM.

Tanto en esta conversación, como en los aspectos que se manejarán durante la acción sexual, el sumiso o la sumisa es la persona con mayor control de la situación recuerda que, si eres la persona sometida y sientes que todo se descontrola, no estás practicando BDSM.

El individuo que ejerza este rol será la persona encargada de poner los límites a la práctica sexual, mediante el uso, normalmente, de una palabra clave consensuada previamente con el que parar la sesión, como se ha explicado anteriormente.

Por otro lado, la persona que ejerza el papel de amo o ama no podrá olvidar nunca que cualquiera de las acciones a realizar no pueden salirse del contrato previamente consensuado anteriormente y tendrá que controlar sus acciones así como sus impulsos.

Un ejemplo podría ser el siguiente: si las personas implicadas han hablado previamente de aceptar dentro de la práctica los golpes realizados con la palma de la mano sobre el rostro de la persona sometida, el individuo que ejerza esta acción tendrá que saber que no es recomendable atizar dos veces sobre el mismo lado de superficie (a no ser que así lo especifiquen anteriormente). Por lo tanto, deberá controlar en todo momento la dirección de sus movimientos.

En definitiva, antes de adentrarte en el BDSM y descubrir las distintas posibilidades que puede ofrecerte, es necesario que los conceptos de comodidad, seguridad y consenso, los tengas realmente claros para poder disfrutar sin complicaciones de una agradable experiencia.