Sexo entre mujeres: otros límites del placer

Con el siguiente texto no vas a descubrir unas pautas sobre cómo es el sexo entre mujeres porque, al igual que ocurre con todas las relaciones sexuales, la práctica de éste dependerá de las personas implicadas, lo que quieran hacer y como quieran hacerlo.

Sin embargo, si que es cierto que es importante que este tema se trate con el resto de naturalidad con el que se habla del sexo practicado por un hombre y una mujer.

Mujeres en la cama | Fuente: Pixabay

¿Y por qué es necesario hablar de esto libremente? Porque hay que dejar atrás los tabúes, los miedos y las inseguridades que sufre una mujer cuando va a practicar sexo con otra por primera vez (o incluso sin que esta sea su primera vez). Y, por supuesto, hay que dejar una cosa clara: la pornografía no nos representa.

Una cosa esencial que debe tener en cuenta cualquier persona a la hora de tener un encuentro sexual con una segunda es que, independientemente de si se trata de alguien de su mismo sexo o no, nadie va a saber tratar un cuerpo desconocido al 100%, ninguno nace sabiendo qué le gustará exactamente a nadie y si lo sentirá de la misma manera que tú. Partiendo de esta base, gran parte de los miedos sobre si se sabe como hacer algo o no deberían desaparecer.

¿Por qué en el sexo entre hombre y mujer parece que este temor no existe? Porque existe la falsa creencia de que si introducimos X en Y se practica la relación sexual que va a tener el final deseado y esperado por todos. Muchos ya lo sabemos pero no está mal recordar que esto es falso.

Mitos del sexo entre mujeres

¿Qué es lo primero que sucede cuando se rompe este mito? Que con él se aleja el concepto de los preliminares y acaba reiventándose una nueva forma de entender el sexo. Suele decirse que en el sexo lésbico, o sexo practicado por dos mujeres, todo es mucho más creativo.

Chicas besándose | Fuente: Pixabay

Es cierto que existen ciertas ventajas porque aunque cada cuerpo sea diferente, más o menos, conocemos cuáles son las zonas erógenas de nuestro cuerpo y no vamos a considerar una pérdida de tiempo el estímulo de las mismas. Por ello, es muy probable que se dé el caso de pasar minutos y minutos acariciando, besando y lamiendo diferentes zonas sin preocuparte por llegar al “final”. Muchas son las partes de tu cuerpo que se vuelven protagonistas (y no solo los genitales) en este tipo de relaciones.

También, es altamente probable que, la llegada al orgasmo no se dé de forma simultánea, otra noticia de la que esperamos que hayáis oído hablar: ¡no importa!, ¡esto no es un fracaso! Es más, es muy común que si tú has “acabado” y decides centrarte en tu pareja, vuelvas a encenderte y entres en un círculo de no parar que solo finalizará cuando el rendimiento físico no os dé para más.

Sin embargo, esto no significa que todas las relaciones sexuales entre mujeres tengan que durar horas, todas las personas tenemos calentones tontos que podemos solucionar con una intensa sesión de masturbación en un baño, así hablando mal y pronto.

Otra de las ventajas es que no existe ninguna práctica que esté siendo vetada: dos mujeres pueden disfrutar del sexo oral, la estimulación del clítoris, el sexo vaginal o el anal. Lo único que determinará este tipo de decisiones será el gusto de cada una. Existen múltiples juguetes (de los que ya hablaremos en otro artículo) así como numerosas posturas, que permitirán expandir todas las posibilidades dentro del sexo.

Por todo esto, tanto si es tu primera vez o no con una mujer (y también lo eres), ten claro que lo primordial es la comunicación y el entendimiento entre ambas y lo demás es dejarse llevar. De esta forma conseguirás disfrutar de una experiencia que te permitirá entender otros límites del placer y romper los mitos que existen con respecto al sexo.