El sexo de la muerte, en El Sexo Mandamiento

Lamentablemente, lo de “muerte por kiki” no es solo cosa de Futurama. La serie de Leela, Fry, Bender y compañía ya advirtió que unas amazonas salvajes podrían destruir pelvis y matar con el sexo como mecanismo, así que es nuestro deber recoger el testigo y presentar el sexo de la muerte.

Lo primero de todo es recordar que no es lo mismo que la atracción sexual hacia la muerte, algo que ya tratamos el pasado Halloween, sino de cómo ciertas prácticas eróticas pueden tener fatal desenlace. En primer lugar, Juan Navarro sumió a la mesa en el pánico al afirmar que, en pleno encuentro sexual, hay probabilidades de morir. Las personas con problemas respiratorios o cardíacos deben andarse con especial cuidado.

La lista de personas que mueren anualmente por motivos sexuales es, según Paloma Gros, de unas mil solo en Estados Unidos. Ella se ha puesto a rebuscar en los obituarios para saber quién murió por estas causas y qué estaban haciendo en ese momento. David Carradine es el ejemplo más conocido, y es que su hipoxifilia provocó su fallecimiento porque se excedió en la autoasfixia erótica.

Para saber un poco más de esta materia, nuestra reciente incorporación a la familia de El Sexo Mandamiento, Señorita Periquita, abre el pico para ilustrar más sobre el BDSM. Son acciones más arriesgadas en los que el dolor entra en escena, así que mejor tener ciertos conocimientos para no acabar como Carradine. Otros casos de sexo de la muerte han sido algunos relacionados con la poligamia; otros, con apuestas sexuales; y los más golfos son aquellos Papas que también palmaron por estas razones.

El sexo de la muerte y el BDSM

La expansión del fenómeno de 50 sombras de Grey ha expandido las ganas de conocer el mundo del BDSM, pero hay que tener el cuidado de no reproducir los errores de conducta que muestra la saga. Este “porno duro para mamás”, según Stephen King, no es un ejemplo que se deba imitar, así que es preciso arrimar bien la oreja para conocer síntomas, precauciones y reacciones para evitar disgustos.

Las palabras de seguridad y los códigos comunes son imprescindibles para parar si el acto sexual está siendo excesivo. También es esencial, cuenta nuestra invitada, saber qué gusta y con quién se hace para que la experiencia ayude a disfrutar de este sexo más extremo. Además, conocemos cómo deben ponerse unas cuerdas para aplicarlas a nuestra vida privada.

En definitiva, todo el conocimiento es esencial para la sexualidad. Si no quieres vivir un sexo de la muerte, atiende nuestras recomendaciones y utiliza la razón antes de dejarte llevar por la pasión. ¡Nos lo agradecerás!