Solo para adultos: lucha y erotismo en la mitología griega

La mitología griega es muy conocida y muy difundida, pero de forma selectiva, muchas veces simplificada y trivializada como relatos maravillosos para niños. Eso significa que los aspectos más violentos o eróticos desaparecen de las antologías, y si son a la vez violentos y eróticos, apaga y vámonos.  La mitología griega es muy conocida y muy difundida, pero de forma selectiva, muchas veces simplificada y trivializada como relatos maravillosos para niños.

Eso significa que los aspectos más violentos o eróticos desaparecen de las antologías, y si son a la vez violentos y eróticos, apaga y vámonos. Sin embargo existen diversas historias donde se mezclan el sexo con la violencia de una forma especialmente picante. Los griegos amaban los deportes, incluida la lucha, y cuando aparecen mujeres compitiendo el erotismo nunca está lejos, especialmente si el deporte en cuestión es la lucha.

Tenemos el mito de Palaestra, hija del rey Choricus de Arcadia, en la Grecia arcaica. Ella y sus dos hermanos varones Plexipus y Eneto se pasaban el día peleándose, así que Palestra inventó técnicas de lucha para defenderse de ellos. Se la describe como una chicazo de aspecto andrógino, pelo corto, bronceada, y aquellos que deseaban ser sus amantes habían de ser capaces de tocarle un pecho durante la lucha, lo que muy pocos conseguían porque gracias a las continuas riñas con sus hermanos, ella solía ser la vencedora.

Un día llegó un viajero que en realidad era el dios Hermes disfrazado. El rey Choricus ofrecía hospitalidad a los viajeros (algo muy importante en la Grecia Arcaica) pero luego les mataba para robarles. Hermes, dios tutelar de los viajeros, había llegado para averiguar la verdad. Como parte de la investigación, entabló una relación sentimental con Palaestra. Ella le desafió a luchar y como Hermes logró tocarle el pecho, se convirtieron en amantes.

Palaestra sabía o por lo menos sospechaba los crímenes de su padre y sus hermanos, así que, ignorando que Hermes era un dios, le advirtió del peligro que corría. Plexipus y Eneto, al descubrir que Hermes espiaba sus secretos, le tendieron una emboscada y mataron el cuerpo mortal que Hermes estaba empleando, despedazándolo. Pero claro, no se puede matar a un dios, así que Hermes regresó y le sacó las tripas al malvado rey.

Hermes luchó tanto con su adorada Palaestra que tuvieron una hija llamada igual que su madre. Entonces Hermes elevó a su amante al Olimpo y la convirtió en una semidiosa, patrona de la lucha. El terreno de lucha se denomina Palestra en su honor.

Este mito tiene muchas versiones discrepantes.

-Palaestra era hija de un rey. No: era hija de un bandolero llamado Pandato.

-Palaestra inventó la lucha. No: Fueron sus hermanos los inventores.

-Hermes fue a vengar a los viajeros asesinados. No: fue a espiar las técnicas de lucha.

-Palaestra era la amante de Hermes. No: era su hija, de madre no mencionada, etc.

Las fuentes originales son; El poeta romano Mauro Servio Honorato Servius en la “Aeneid”, 8. 138; Filostratus el mator en: “Images”, 2. 32 y el anónimo“Etymologicum Magnum”.

Otro mito clásico es el de Atalanta. Un padre machista la abandonó en el monte porque solo deseaba hijos. Ella sin embargo sobrevivió, mato a dos centauros que intentaron violarla y se convirtió en una gran cazadora. Vivió muchas aventuras y un día asistió a los funerales de un héroe llamado Pelias. Como parte de las ceremonias los asistentes celebraban diversas pruebas atléticas y se consideraba que el esfuerzo, el sudor, los rasguños, etc, eran una forma de sacrificio religioso por el alma del difunto. Atalanta celebró un combate de lucha cuerpo a cuerpo con Peleo, al que derrotó.

Los combates entre Palaestra y Hermes no tienen iconografía conocida, (es una historia que aparece en época romana) pero la lucha entre Peleo y Atalanta es un tema muy erótico que se representaba muchas veces en la cerámica. Atalanta suele aparecer con piel pálida (modelo de belleza femenina) y en topless. A veces usa una especie de sujetador que parece un top deportivo, y un curioso gorrito que puede que sea una malla para recogerse el cabello. En las cerámicas más tardías, las escenas cambian y representan a Peleo como el vencedor o por lo menos lo exhibe llevando ventaja en el forcejeo. Los romanos eran muy machistas y no les gustaba que ganase una mujer.

Mitología griega

La mitología griega incluye múltiples historias sexuales. | Fuente: viralizalo.com.

Más tarde, Peleo celebró otro combate contra la ninfa marina Tetis, con la que deseaba casarse, pero ella rechazaba por sistema a todos sus pretendientes y encima poseía el poder de cambiar de forma. El combate fue difícil. En algunas imágenes de las vasijas Tetis aparece contratacando y se ve a Peleo en desventaja, pero ganar la pelea era la única manera de ganar a la moza. Al final Tetis se rindió por cansancio y aceptó casarse con aquel pretendiente tan persistente.

La historia de Cirene

Otra luchadora que despertó pasiones lujuriosas fue Cirene. Era la hija de Hipseo, rey de los lapitas de Tesalia, y de una ninfa, pero desdeñaba la vida cómoda en palacio. Prefería caminar por los bosques de Tesalia y proteger los rebaños de su familia. Pindaro cuenta que “La jabalina de bronce y la espada la llamaban al combate y mataba a las bestias salvajes en el campo”. Un día el rebaño fue atacado por un león (En la Grecia arcaica había leones realmente) Cirene se despojó de sus ropas para no estropearlas en el combate y se enfrentó a la fiera cuerpo a cuerpo, sin armas (Igual que Hércules contra el león de Nemea). Y lo venció.

El mito de la musa Cirene. | Fuente: Wikipedia.org.

El dios Apolo estaba viendo la hazaña y se enamoró de ella. Averiguó su identidad y se le declaró. Ella al principio parecía poco interesada pero él convenció a su padre y se la llevó (o la raptó) de viaje turístico en su carro volador. Se convirtieron en amantes y tuvieron dos hijos, Aristeo e Idmon. Según el poeta Acestor, un monstruoso león empezó a aterrorizar la actual Libia y Apolo envió a su amada Cirene para solventar el asunto. Una vez aniquilada la bestia, Apolo levantó para ella un palacio de oro y le regaló unas tierras en el norte de África que todavía llevan su nombre, la Cirenaica, y la convirtió en reina de esas tierras.

Posteriormente Cirene mantuvo relaciones con Ares, el dios de la Guerra, y tuvieron un hijo: Diómedes de Tracia. Hablan de ella Pindaro (Oda Pitica nº 9), Nonno de Panópolis (Dyonisiaca 13. 300 ff) Apolonio Rodio (Argonaútica 2. 498 ff ) y Diodoro Siculo (Librería de Historia 4. 81. 1).

Atenea y Hefaistos

Otra leyenda clásica que no suele aparecer en las antologías para un público juvenil es la de Atenea y Hefaistos. Atenea era la diosa virgen de la sabiduría y también de la guerra. Su medio-hermano Hefaistos (Vulcano para los romanos) era el dios forjador, cojo y renegrido. Los dos eran buenos amigos. A ambos les gustaba la tecnología, ambos pensaban que Ares, dios de la guerra, era un patán y un matón, ambos pensaban que Afrodita era una zorra y una cursi, y los dos solían estar en el mismo bando cuando los dioses intervenían en los conflictos de los mortales, como por ejemplo en la Guerra de Troya.

Según la Bibliotheca atribuida al Pseudo-apollodorus (3.187), un día Hefaistios intentó manosear a Atenea. Esta se resistió pero Hefaistios había bebido más de la cuenta y quiso llevarse a la cama a su hermanastra la diosa virgen. Estalló una violenta pelea que se prolongó un buen rato, hasta que Hefaistios se excitó tanto que eyaculó. El semen del dios cayó sobre el muslo de la diosa. Atenea, disgustada, se limpió con un vellón de lana y lo arrojó al suelo. Ahora bien, la lucha y el forcejeo de alguna forma también debían haber excitado a Atenea, porque del vellón de lana nació un niño y eso suponía un problema MUY gordo.

Leda y el cisne, cuadro atribuido a Miguel Ángel. | Fuente: Wikipedia.com.

Aquí es preciso hacer un inciso para explicar la virginidad de Atenea. Zeus, el rey de los dioses, tuvo sexo con Metis, diosa de la sabiduría y la artesanía, pero el oráculo dijo que el niño nacido de esa unión destruiría a Zeus, igual que Zeus había destruido a su padre Cronos, y este a su vez a su padre Urano. Zeus decidió evitar el destino y devoró a Metis. ¡Pero el Destino no puede cambiarse!

Metis seguía viva dentro de Zeus y el embarazo seguía su curso. A Zeus empezó a salirle un bulto extraño en la cabeza y le dolía mucho. Le pidió ayuda a Hefaistios que resolvió el asunto reventando la inflamación con un hacha. De la herida brotó Atenea, completamente armada, lanzando un grito de guerra. Parecía que la batalla por la supremacía iba a comenzar pero Atenea era una chica. ¡El oráculo había hablado de un hijo!

Entonces Zeus le ofreció un trato: resucitaría a su madre, Metis, y la propia Atenea sería una de los doce grandes dioses. Atenea aceptó, pero ¿y si luego se casaba y tenía un hijo? Tal hijo varón podría ser el que cumpliese la profecía, derrocando a Zeus. Para evitarlo, Atenea debía ser una diosa virgen.

De manera que allí estaban esos dos, con un hijo varón no deseado y el temor de que estallase la guerra si Zeus se enteraba, pero Gea, la Diosa-madre ancestral, resolvió la papeleta diciendo que ella asumiría la paternidad del niño, que alegaría haberse excitado viendo la pelea entre Atenea y Hefaistios y por eso había fecundado el semen del dios forjador cuando Atenea lo arrojó al suelo despechada. Por lo tanto al niño lo llamaron Erectonio, “nacido de la tierra”. Fue el primer rey de Atenas.

Por su parte Atenea le retiró el saludo a Hefaistios durante un par de siglos, pero luego todo volvió a la normalidad. Cuentan esta historia elPseudo-Apollodorus, (Biblioteca 3. 187) Pseudo-Hyginus, (Astronómica 2. 13; Fabulas 166), Pausanias, (Description de Grecia 1.14.6; 1.2.6) y Callimachus, (Hecale Fragmento 1. 2).

Esto es todo por el momento, pero hay más historias de lucha erótica dentro de la mitología griega. El que desee profundizar en este tema puede echar un vistazo a la documentada y erudita web: http://www.theoi.com/.

Autor: Juan Jos Sánchez Arreseigor, historiador. 

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