Las peores cagadas en una noche de sexo

Tenéis ganas. Os acabáis de conocer en un tugurio y ha saltado la chispa. Os habéis liado después de cruzar unas miradas que lo decían todo entre los berridos del altavoz de la discoteca y habéis salido a la calle. Estáis más calientes que las calderas del infierno. Llegáis a la casa más cercana para rematar la noche. Casi os pillan en pleno magreo de ascensor. ¡Cuidado!

Os coméis la boca mientras intentáis abrir la puerta. Corréis por el pasillo rumbo a la habitación de ese desconocido o desconocida. Cruzáis la puerta y, de repente, la libido huye: el cuarto huele fatal, hay ropa interior sucia por todas partes y parece que el perro ha hecho de las suyas en la alfombra. Lo que parecía una noche de sexo salvaje se ha convertido en un salvaje portazo y en otra noche de entrega a la mano derecha.

Como en los anuncios de coches en la tele, esta es una dramatización de cómo los caminos hacia el sexo a veces se embarran y no hay manera de llegar al destino soñado. Por tanto, vamos a presentar situaciones no tan extrañas que se deben considerar antes de disfrutar de unas maravillosas relaciones sexuales tanto con un extraño como con tu pareja de toda la vida.

¡No seáis marranos!

La higiene es fundamental en el sexo. Aquí nadie es perfecto, pero qué menos que mantener servicios mínimos si queremos que nadie huya cuando estéis en el cuerpo a cuerpo. Dentro de que cada persona tiene su olor particular, es desagradable cuando tu ligue, literalmente, apesta. El desodorante o la colonia no hacen milagros, gente, así que será mejor que os duchéis con cierta frecuencia.

Lo mismo ocurre con uñas largas o mordidas hasta el hueso, pies con mejillones propios de las mejores bateas de Galicia o dientes que no se cepillan desde la comunión de Jordi Hurtado. Los que se llevan la palma son los genitales, pues ahí trascurre buena parte de la acción sexual. Un vello que hasta Jimmy Hendrix envidiaría o que sea territorio virgen para el jabón espanta a cualquiera que tenga intención de pasar su lengua por esos lares.

Vigila tu ropa interior

Las visitas al médico no son las únicas citas a las que ir con muda limpia. Vale que existen calzoncillos «de la suerte» o que estén sorprendentemente adaptados a tu morfología genital; también hay bragas que se llevan como una segunda piel. Pero no son siempre apropiados, especialmente cuando ya hay agujerillos en su tela porque son más viejos que la hipoteca del Partenón. Imagina bajar un pantalón o abrir una falda y encontrar ropa interior andrajosa. Puaj, eso quita puntos y morbo.

Hay ropa interior que no vale ni para trapos. | Fuente: Pixabay.

Un aspecto que no debería ni comentarse pero que la experiencia hace necesario recordar es la limpieza de estas prendas. La multitud de fluidos que pueden impregnar el algodón 100% de tus gallumbos del Primark o el tanga de Dora la exploradora puede hacer terrible el proceso de retirarlos del pubis ajeno. Y hablando de Dora, los diseños de Disney o de superhéroes chuscos no son una fuente de humedad en la ropa interior ajena.

Habitación

En el fútbol, dicen que el primer gol lo mete el estadio. Pues en una noche de sexo, tu cuarto no es solo testigo ciego de tus andanzas coitales. Se admite que no habías previsto compañía nocturna en que haya unas zapatillas en el suelo, un calcetín suelto en la silla y el escritorio lleno de libros, apuntes y ropa que has desechado antes de salir de fiesta.

Pero lo que no puede ser es que huela eso a perro mojado (1- Ver párrafo 1. 2- Aleja a tu mascota de tu habitación). Tampoco molará que tengas un condón usado por ahí tirado para conmemorar tu último éxito o la pared infestada de pósters de Taburete. Bueno, esto ya es más personal, pero una habitación dice mucho de quién la ocupa. ¡Ah! Y no os tiréis a nadie que no tenga libros en su cuarto. De nada.

Marranería en sí misma

Sabíamos que os moríais por la llegada de este apartado. Hay días en los que la menstruación quiere protagonismo y puede crear una alerta roja si no hay cierta prevención. Si vais a disfrutar del sexo durante la regla, algo perfectamente posible, es normal que haya algo de sangre en la escena. Por tanto, que ni chicos (ejem) ni chicas se alarmen.

Y qué decir del sexo anal o la eyaculación. Si vais a probar por la vereda de la puerta de atrás, aseguraos de que eso está bien limpio y preparado para tal eventualidad, que luego toca lidiar con el marrón. Respecto al correrse, los hombres deben vigilar bien dónde rubricar la pasión. El pelo o las cejas de la otra persona o el peluche que tu hermano pequeño ha olvidado en tu cama no son buenas ideas.

Noche
Pobre hermanito. | Fuente: Pixabay.com.

Los ruidos incómodos también merecen un apartado. Hay veces que el cuerpo es caprichoso y emite cuchufletas sospechosas, por ejemplo, al mover el cuello y el hombro. Si se controla la risa, esto puede quedar en una anécdota. En cuanto a los pedos vaginales, son meras emisiones de aire que entra en la vagina. Todo mola menos cuando la flatulencia es real. Son cosas que le pueden pasar a cualquiera, pero también puede pasarle a cualquiera que su acompañante cierre la puerta por fuera.

Un poco de prevención

Salir y pillar cacho por la noche puede ser quimérico para ti, lector o lectora. Pero hay que ir con fe por la vida y tener ciertas precauciones cubiertas. Ten condones -y lubricante- a mano en tus proximidades. La mesilla de noche, entre los calcetines, puede estar bien; esconder los preservativos de la vista de tu sabuesa madre y tener que rebuscar varios minutos con el culo al aire mientras la otra persona piensa que mejor haberse pirado a casa, peor.

En el sexo, el papel higiénico es un aliado poco glamuroso pero ¡Ay, cómo se le echa de menos en ciertos momentos! Tener un rollito a mano ayuda a limpiar el resultado de vuestra pasión y, ante todo, evita carreritas de puntillas y en pelotas camino del baño. Disponer de una toalla ya es de matrícula de honor.

Agenda

Estate al tanto de qué trama la peñita con la que vives. Ya sean tus padres o tus compis de piso, no queremos distracciones ni interrupciones en pleno frenesí, ¿No? Pues procura tener claro si tus padres vuelven el domingo o el mismo sábado por la noche antes de que te pillen a cuatro patas.

Desde El Sexo Mandamiento os marcamos estas recomendaciones para que vuestra noche de sexo no planificada sea eficaz. Sin necesidad de grandes historias, puedes quedar bien y que el panorama sea propicio para que, si la cagas, sea por tu desempeño y no por el deleznable aroma de esos calcetines que almacenas debajo de la cama.