Si estuvieras aquí

Qué te diría si estuvieras aquí. Ay nene, te diría tantas cosas. Se me agolpan las palabras en la garganta porque les da vergüenza salir. Y sé que esto solo brilla en mi parte, pero qué bonito que quizás, a lo mejor, pueda ser.

Tengo tu cuerpo, milímetro a milímetro tatuado en la mente. Tu olor nunca se fue de mi pelo y tu voz se quedó atrapada en mi subconsciente. Suena antes de dormir, la mejor música que puedo elegir. Aquí y ahora, si estuvieras…

Foto: elmundoricodemax.blogspot.com/ Ojalá estuvieras aquí…

Porque sí, tu olor lo envolvió todo. Dulce y sugerente. Se mezclaba con el olor que irradia tu piel, ese olor que te hace ser tú.

Las palabras que salían de tu boca eran tímidas y sucias, no se me olvidan. Obviaste la delicadeza ¿Para qué? Eso es lo que me gusta de ti. Esa boca me repetía una y otra vez lo que me ibas a hacer. Tus labios gruesos me pedían a gritos que los besaray otra cosa.

Si estuvieras aquí no te dejaría irte. Respiraría de ti y te atraparía entre mis piernas para no dejarte escapar.

¿Qué quieres que te diga? ¿Que me muero por follarte? ¿Que si estuvieras aquí te arrancaría la ropa y te haría tan mío que se te olvidara hasta tu nombre? Pues sí, eso haría. Porque desde aquel día no ha habido dulce que me haya gustado más que tu polla. El sentir tus manos agarrando mi pelo, atrayéndome hacia ti… Y no parar hasta hacerte volar.

Foto: twitter/ ¿Qué quieres que te diga? ¿Que me muero por follarte?

¿Por qué ocultar las ganas? Me quedaría a vivir en tu pecho para leer todas las noches el tatuaje que lo corona. Y mirarte desde ahí. Que me digas que te pone mi mirada de gata. Que tires fuerte de mi pelo y hagas conmigo lo que quieras ¿Que de malo hay en que eso me ponga como una gatita en celo?

Que me metas los dedos en la boca mientras te miro sentada en tu cadera. Que me tires en la cama y me comas entera. Que tus dedos busquen mi punto de placer mientras tu lengua juega, divertida con mi clítoris. Ojalá estuvieras aquí.

Que te pongas encima y me des fuerte, sin censura. Tápame la boca porque soy muy mala y grito mucho. Dime que soy una perra o que soy tu niña, me da igual. Pero susurrame al oído. Cógeme del cuello y déjame sin respiración. Ponme a cuatro para correrte. Y no pares. Sigue. Déjame la palma de tu mano marcada en el culo, porque esa marca será el único recuerdo que tenga de ti.

Córrete. Haz que me corra. Échalo donde quieras, me dejo llevar. Si estuvieras aquí… pero no estás y ojalá estuvieras. Porque nene, tú y yo no sé si tendremos una vida pendiente, pero sí nos quedan varias noches secretas que compartir.

El morbo de lo prohibido, lo secreto. Tú y yo. Con ese halo de misterio que te envuelve. Con esa mirada que hace que llueva. Nene… ojalá estuvieras aquí, conmigo.