Solo SÍ es SÍ, también en BDSM

Hace unos días, a raíz de una investigación que realizaba, me llegó un texto (en el que se criticaba que no existía un consenso real en el BDSM debido a que se trataba de una práctica que reproduce roles de género. Sin embargo, no se puede teorizar desde fuera sin tener en cuenta la visión de alguien que está dentro de un fenómeno. Nadie en su sano juicio se dedica a dar lecciones de física cuántica sin tener ni idea de lo que es un átomo, en los fenómenos sociales deberíamos exigir el mismo rigor. Así que vamos a ver el BDSM desde dentro.

En el BDSM existe un consenso y unas medidas de seguridad que dejan bien delimitados los extremos de un juego sin embargo parece que no es suficiente para el feminismo radical. Con la Iglesia hemos topado. Antes eran hombres célibes los que se dedicaban a decirnos que las relaciones prematrimoniales estaban prohibidas, que si usabas preservativos o abortabas estabas matando bebés y automáticamente tenías un pase VIP al infierno. La cosa parece que no ha cambiado tanto y lo personal sigue siendo político.

Edad Media: la sociedad está regida por la moral católica, la religión es ley y si no cumples te queman en la hoguera y vas al infierno. Siglo XXI: en el feminismo, clave para el desarrollo de la sociedad, hay una parte que no admite disidencias en ciertos aspectos, hay una ley de violencia de género en la que no se contempla el BDSM y si tú no entras en ese molde eres una vergüenza para el feminismo y te condenan al ostracismo (y por supuesto tu pareja es un maltratador). Mi cuerpo, mi vida y mi forma de follar…. siempre que sigas la corriente hegemónica. ¿Se entiende el paralelismo? Pasamos de ser brujas a ser alienadas.

BDSM
Para el feminismo radical sólo existe un tipo de BDSM: el de 50 sombras | Fuente: Facebook.

Me explico. Parece ser que desde ese sector del feminismosólo exista una relación BDSM: el hombre siempre es el que domina y la mujer es quien se somete. Que exista el caso inverso o se dé entre parejas homosexuales es impensable, inadmisible y por supuesto será considerado un porcentaje ínfimo como para prestarle atención. Realmente no es para nada así, pero no cuadra con su discurso y argumentan que estos tres últimos sectores son una minoría (sin aportar datos).

Que ya sabemos que ser víctimas da puntos pero para que una teoría se sostenga no puede limitarse a una pequeña parte de las relaciones BDSM. Eso sin tener en cuenta qué prácticas se realizan ya que BDSM no sólo es sadomasoquismo, también incluye ataduras, relaciones de poder o simplemente situaciones puntuales de control. Incluso hay veces que ni siquiera se trata de un encuentro sexual.

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El Femdom no se tiene en cuenta porque no cuadra con su teoría de la alienación femenina. | Fuente: ElLuchador.

Pues ahora resulta que tenemos neomonjas, mujeres que que son no admiten que otras no se decostruyan como lo hacen ellas y que si practicas BDSM eres una alienada, que tienes que empoderarte y follar con empatía (sea lo que sea lo que eso signifique). Pues a ver, señoras, para algunas mujeres la forma de empoderarse es vivir su sexualidad tal y como ellas quieren, lo que significa que les atrae la idea de estar atadas a una cama mientras su pareja (hombre) las azota y está todo consensuado.

Por que si algo es incuestionable en el BDSM es que son la únicas prácticas sexuales en las que siempre se aplica que <<SOLO SÍ ES SÍ>> ya que todo se acuerda desde el principio, prácticas en las que se consensúa desde la posibilidad de mantener o no relaciones sexuales (no es lo común pero sucede) hasta el más mínimo matiz que pueda encontrarse en una práctica (desde con qué fuerza se da un azote hasta qué tipo de juguetes se utilizan y cuáles no). En el BDSM el poder real reside en la sumisa que decide hasta dónde es capaz de llegar y que tiene una palabra de seguridad para parar el juego en cualquier momento que desee.

Pero no, para esa parte del feminismo el consenso no vale, ni tampoco que el SÍ sea SÍ (ya ni siquiera que NO sea NO), porque al parecer está mal reproducir roles de género pero se argumenta que en el caso inverso (en el que el hombre es quien se somete y la mujer quien domina) el hombre sólo está cumpliendo sus fantasías en un ambiente controlado. ¿No suena esto un poco paternalista?

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El BDSM surgió en los años 70 en San Francisco fomentado por colectivos LGTB.| Fuente: Wikimedia.

Es decir, a la mujer se la percibe como una niña que necesita que se la proteja, sin capacidad de decidir qué hacer con su cuerpo y eternamente alienada por según qué prácticas sexuales realice. ¿Quiénes sois vosotras para criticar cómo tenemos que follar los demás? ¿Revisarnos el qué exactamente? Que en el BDSM se dan agresiones machistas es un hecho, no dejan de ser un grupo de personas dentro de una sociedad vainilla, pero recordemos que no sólo se dan el BDSM sino que también en la población vainilla ¿entonces qué? ¿Tenemos que dejar de follar porque eso puede ser machista y patriarcal?

Si el objetivo es tratar de reproducir los roles de género, el feminismo debería reflexionar sobre por qué existen las relaciones BDSM Ama/esclavo. Tampoco nadie ha sabido responder por qué hay relaciones sadomasoquistas entre homosexuales (que sin ir más lejos fueron los primeros en mostrar abiertamente estas prácticas) y por último, por qué existen los switch (personas que ejercen ambos roles).

Lo que no se puede hacer, ni desde esas áreas del feminismo, ni desde la política, ni desde la medicina (en el DSM-5, ni el sadismo ni el masoquismo son considerados enfermedades mentales) es tratar de explicarnos a los practicantes de BDSM cómo debemos vivirlo porque eso es exactamente lo que la Iglesia ha hecho durante siglos.