BDSM social o la escena: qué es y cómo conocerla

Hay quienes prefieren un viaje más individual, privado y de pareja. Quienes se informan en talleres u online y prueban el BDSM a puerta cerrada. Sin embargo, también hay quienes tienen curiosidad por asistir a tertulias, eventos, fiestas… Específicamente para esas personas está el siguiente artículo sobre cómo dar los primeros pasos en el BDSM social o la escena.

Igual que ha pasado y en algunos países sigue pasando con otras minorías eróticas, algunas de las personas que practican BDSM suelen asistir a tertulias, eventos, fiestas y otros diversos encuentros de índole social y/o erótica. Como en el caso de la otras minorías, la necesidad de tener espacios seguros donde mostrar sus relaciones sin riesgo a juicios, la facilidad para encontrar alguien con quien poder compartir sus gustos… y otros tantos son motivos de peso que repercuten sobre el bienestar y la aceptación de quienes practican BDSM para ser parte de ‘la escena’. Si tú también sientes curiosidad por la misma, he aquí unos cuantos consejos.

Escena
La confianza es esencial para la escena BDSM.

Lo primero es lo primero, ¿en qué punto del globo estás?

San Google es un gran ayudante para encontrar movimiento social BDSMero en nuestro entorno. Además, a través de redes sociales comunes (Facebook, Twitter o Instagram) o redes sociales específicas kink* (como por ejemplo, Fetlife), podrás encontrar eventos y grupos o asociaciones cerca de tu entorno. En el caso de España existen muchos locales, grupos y asociaciones, dependerá de la zona en la que residas. En Madrid podemos mencionarte la Asociación BDSMK y el grupo Las Velas Negras como puntos de partida.

Tu perfil en la escena: conócete y date a conocer

Recuerda, my friend, “la escena es oscura y alberga horrores”. No todo el mundo es majo, no todo el mundo es gente legal; como en todas partes, hay gente capulla y que no es de fiar. Por eso, es importante tener claras dos cosas (y además, en el siguiente orden de importancia):

Cuán anónimo quieres ser: no es obligatorio dar nombres reales, ni hablar de tu vida privada. Todo lo que quieras guardar para ti es genial. Obviamente, también habrá gente en la escena que será así de precavida. Indistintamente de cómo decidas actuar tú, respeta las decisiones personales de todo el mundo y agradece lo que cada cual quiera gustosamente compartir sobre su vida más allá del BDSM.

Qué esperas del BDSM: si eres súper newie y ni has tonteado algo en privado, keep calm, pero entonces, precaución, amigo conductor. Antes de cualquier práctica infórmate bien sobre sus riesgos, así como sobre la persona con la que ibas a probarla (buscando referencias fuera de su entorno, obviamente) es una buena forma de prevenir riesgos. Además, ten clara una cosa: nadie te puede decir qué te gusta y qué no, nadie puede decirte qué tienes o qué no tienes que hacer. El consentimiento es fundamental y la negociación imprescindible.

Con llamadas de seguridad, mejor

¿Tienes a alguien fuera de la escena que sabe de tus gustos? O tal vez lleves un tiempo ya y consideres que tienes a alguien fiable en la propia escena. Para asistir a eventos sociales o fiestas, así como a citas, es recomendable usar llamadas de seguridad. Es decir, tener una persona a la que avises con cierta periodicidad de que estás bien, que sepa dónde estás y que te pueda ayudar desde la distancia si algo ocurriera. Créeme, mejor tenerla y no necesitarla que necesitarla y no tenerla.

Escena BDSM
Las palabras de seguridad son clave en la escena BDSM.

Lo único en común con esta gente es el BDSM y nada más

Recuérdalo, póntelo de póster o como si quieres tatuártelo, pero no lo olvides: lo único que compartes con estas personas, de entrada, es el BDSM. No es poco habitual que nos vengamos muy arriba, que empecemos a crear relaciones de amistad y colegueo y de repente, un día, hablando de algo que no sea BDSM (o sí)… ¡BUM! ¡Saltó la diferencia!

Por ello no está de más recordarnos qué es lo que nos une, no presuponer que la gente por ser BDSMera también compartirá otras cosas (gustos y ocio, compatibilidad ideológica, valores…). Además, también está bien recordarnos que no por no compartirlas es gente con la que por narices no vayamos a funcionar. Igual que en nuestro día a día, el tiempo dirá cuán compartiblees nuestro tiempo Pues de eso va el asunto, de compartibilidades y no de compatibilidades.

Por último y por no acabar con mal sabor de boca, disfruta de esta escena. Según vayas sintiendo la escena más tuya y vayas encontrando tu lugar, experimenta, prueba, juega; siempre a tu ritmo y con tu satisfacción como último fin.

Autora: Norma J. Brau @snow_felina – Sexóloga, feminista y especialista en BDSM.