Placer en color escarlata

En algún momento de nuestras vidas, tenemos la oportunidad de probar cosas nuevas, en mi caso fue algo totalmente inimaginable. Jamás hubiera pasado por mi cabeza que disfrutaría de un dolor agudo y punzante, pero más que el dolor, el verdadero goce visual se tiñó de rojo. En el mundo de las prácticas BDSM existen una serie de juegos sadomasoquistas que implican sangre, una actividad que pocos pueden llegar a admirar y a disfrutar.

Admito que al principio no comprendía muy bien esa explicación que me comentaba una muy buena amiga que brinda servicios como dominatrix profesional, hasta que me enseñó algunas fotos de needle play o juego de agujas. Simplemente, quedé maravillada viendo imágenes de personas que soportaban el dolor de las agujas en su piel y no dejé que me contara más, quería experimentarlo en mi propio cuerpo.

Sólo diré que terminé con al menos catorce agujas en la espalda y con unas fotografías muy lindas de las heridas provocadas, decoradas por un fino hilo de sangre. Si pudiera describir esa sensación, simplemente la calificaría como deliciosamente dolorosa.

A partir de esta experiencia conocí una nueva y extraña fascinación hacia la sangre y entendí que somos varias las personas que llegamos a sentir una atracción sexual por ver o tener contacto con la sangre, la cual es llamada hematofilia. En este sentido, no resulta raro entender que existen juegos eróticos que a ojos de otras personas, pueden resultar bastante extraños.

Ahora bien, ¿cómo son y en qué consisten los juegos con sangre? Existen diferentes técnicas que se aplican para esta actividad, algunas de ellas son:

  • Cutting. Consiste en realizar finos cortes sobre la piel en cualquier parte del cuerpo con algún tipo de utensilio punzocortante como lancetas, cuchillos, navajas o bisturí.
  • Agujas. Básicamente, se trata de atravesar de forma horizontal, un pliego delgado de piel con agujas. La aplicación puede ser en cualquier parte del cuerpo y hay quienes disfrutan decorando las agujas intercalando hilo para formar figuras en la persona.
  • Rasguños. Para esta técnica es necesario contar con uñas largas o en su defecto y con el fin de evitar un contacto directo con la sangre, hay quienes mandan a fabricar guantes o garras de formas especiales para poder sangrar a su pareja con sus propios dedos.
  • Escarificación. Se trata de realizar cortes de manera que se puedan recortar trozos muy finos de piel con la finalidad de trazar un diseño en la persona.

En su libro Las reglas del juego, José Luis Carranco, relaciona los juegos de sangre con los juegos de rol en el BDSM clínico o médico, en el que las personas además de manipular el instrumental ya mencionado, usan uniformes de enfermería, cubrebocas, batas, guantes y entran en el papel que corresponde. Además hay quienes escenifican otro tipo de prácticas como la aplicación de sondas urinarias como una forma de humillación.

Ahora bien, los juegos con sangre, son prácticas dentro del protocolo RASCA (Riesgo Asumido y Consensuado para prácticas de Sexualidad Alternativa), pues quienes lo realizan entienden a la perfección que se trata de una actividad con una importante manipulación de este fluido, por los que se deben de tener medidas de seguridad e higiene muy específicas y que no se pueden tomar a la ligera, por ejemplo, el uso de guantes, materiales nuevos y esterilizados (agujas, lancetas) y conocer, por obviedad, medidas básicas de primeros auxilios.

Finalmente, hay que mencionar que las personas que realizan este tipo de prácticas tienen entre sí una gran comunicación y confianza que sirve para monitorear en todo momento las reacciones de ambos y que ayuda a ambos a disfrutar de la actividad.

Twitter: @karlagore

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