Trigger: qué hacer cuando una sesión de BDSM revienta

A veces por desconocimiento de las personas que los tienen, otras por descuido de con quienes están o efectos involuntarios de alguna práctica, una escena o sesión de BDSM puede tener que ser finalizada por un trigger que ha transformado la situación completamente. ¿Sabrías reconocerlo cuando pase? ¿Quieres herramientas de gestión? ¡Sigue leyendo!

Trigger significa “gatillo”, es decir, un trigger es un “disparador”. En otras palabras, un estímulo que genera en quien lo recibe o lo realiza un efecto imparable y directo. En BDSM se hable de aquellos que traen a su mente un recuerdo o le transporta a un estado mental y emocional negativo. Las reacciones son varias pero ninguna es agradable. A veces, la persona que lo padece puede quedarse afectada incluso durante días.

Trigger
Los trigger pueden ser gatillos del BDSM. | Imagen: Flickr.

Prevención ante los trigger

La comunicación es la base de todo encuentro satisfactorio y más, cuando en el BDSM jugamos con fuego (a veces, hasta literalmente). Preguntas previas a un juego con alguien que aún no conocemos mucho o con quien vamos a realizar alguna práctica por primera vez:

  • ¿Hemos probado esta práctica y en este formato (intensidad, contexto…) antes?
  • ¿Tenemos dificultades o traumas del pasado que aún nos puedan pesar y que tienen que quedarse fuera de toda escena? Por ejemplo, si hemos sido víctimas de abuso, bullying o algún otro tipo de violencia, puede que haya prácticas a fijar como límites o si pertenecemos a una minoría con una discriminación aún potente, puede que ese tema tenga que quedar fuera de las sesiones.

Recuerda, indistintamente de tu rol, la sinceridad es imprescindible para que luego la escena funcione con mayor facilidad, fluya y resulte gozosa para todas las partes implicadas.

Enter at your own risk

Ten en cuenta, que por más que nos conozcamos y por más que se hable, siempre hay una puerta abierta al riesgo. Puede ser que prácticas que nunca hayamos realizado y que a priori no nos transmitan ningún recelo nos trastoquen. Por eso, ten siempre en mente que cabe la posibilidad de que tengas que cuidar de alguien en caso de colapsos. Ya sea la parte bottom o la parte top. Insistimos, cualquiera puede tener un trigger.

¿Qué hacer y cómo actuar?

Cuando alguien se enfrenta a estas situaciones, puede perder incluso el control de sus emociones y de su cuerpo, puede vivir un shock o incluso estrés postraumático. Esta persona necesita de tu fortaleza emocional y tu apoyo, más que nunca. Sin embargo, no hay una clave mágica para ello.

Lo más fundamental es, salvo que ya se haya hablado que ante esa situación en particular, seguir (cuestión que sólo personas con largo recorrido individual y en conjunto consensúan y que nunca puede ser impuesta), parar toda la escena:

  • Si hay restricciones, fuera todas ellas. Si las lleva quien vive el trigger porque eso puede generar un aumento de la ansiedad y si eres quien acompaña, porque no podrás acompañar desde esa posición.
  • Adiós roles: o, incluyendo a quienes lo viven 24/7, ponte en modo de cuidado. Esa persona te necesita en tu formato más cercano e íntimo.
  • Fin de toda práctica que suponga riesgo: incluso se evitará y se quitará de la vista y la presencia aquello que nos ha llevado a esta situación.
  • Básicamente, esto es un fuera de juego en toda regla. El partido ha quedado en paréntesis, no se sabe cuándo se reanudará, si es que lo hará y en realidad, es que ni importa si se reanudará, lo importante es el bienestar de quien vivió el gatillo.

Hay veces que éstas personas querrán ser arropadas, acurrucadas, mimadas… En otras ocasiones se requerirá soledad, distancia… Hay que saber adaptarse, ser consciente de que las necesidades de esa persona priman sobre cómo te puede hacer sentir que, por ejemplo, tu pareja, de repente, no quiera ni que la toques.

Procura ofrecer un entorno seguro, acogedor, incluso tranquilizador; cosa que, por si tenías dudas, no se consigue diciéndole a alguien que se relaje y poniendo el foco del problema en su reacción y situación. Bastante tiene esa persona con lo que tiene que lidiar en ese mismo instante.

La empatía es imprescindible. Aún incluso cuando se sabía que podría haber una probabilidad de trigger, el problema es cosa de todas las partes implicadas en la escena. No es momento de volcar culpas ni de calcular responsabilidades, sino de acoger, de cuidar y de asegurar que hay una evolución favorable al estado anímico y físico previo al estímulo que generó el trigger.

Ya cuando las aguas vuelvan a su cauce, habrá tiempo de hablar sobre lo que sucedió, ver qué recuerda quien vivió el trigger y construir estrategias que permitan reparar todo daño que haya perdurado tras el momento inicial de crisis y responder a futuras posibles situaciones similares.

Si nunca te habías parado a pensar en que hasta “el más tonto encuentro erótico” podría derivar en situaciones no deseadas de esta tesitura, te sientes incapaz de enfrentarte a ellas o crees que prefieres no vivir situaciones así, puede que el BDSM no sea para ti. Como decíamos al principio, el BDSM es una erótica que especialmente incluye estímulos que pueden ser difíciles de afrontar y disfrutar por muy atractivos que pareciesen en un comienzo o en nuestras fantasías.

El BDSM, como cualquier otra práctica erótica que decidamos vivir, está para ser gozosa, satisfactoria y enriquecedora. Por ello, te animamos a informarte bien, a tener cautela y a desarrollar estrategias que te aseguren que hasta los momentos más difíciles, se resolverán de la forma menos dañina posible.