Cómo follar con calor y no derretirse en el intento

El sexo en verano es casi sinónimo de dejar las sábanas empapadas, acabar resoplando como los ciclistas del Tour de Francia e implorar milagros como aire fresco cuando en la calle hacen 40 grados a la sombra. El deseo erótico puede verse mermado por las altas temperaturas, pero es aquí donde toca hacer de la necesidad virtud y explorar nuevas formas de disfrutar del placer incluso en plena ola de calor. Todo es ponerse.

Lo más fácil es aconsejar irse a la playa a última hora de la noche, coger el coche para disfrutar de una escaramuza a la luz de la luna o escaparse a un hotel con jacuzzi. Sin embargo, somos conscientes de que muchos de vosotros ya os sabéis esa lección, así que ciñámonos a un ámbito más cercano y urbano.

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Siempre podéis montar la tienda de campaña en casa. | Fuente: YouTube.

Preparativos contra el calor

Lo primero de todo es preparar la escena. A los básicos como tener cerrada la ventana y bajada la persiana o activar el aire acondicionado modo Siberia -ojo con los catarros de después y las gargantas secas- hay que añadir otras formas de refrescarse. Una de ellas, la siempre recomendable ducha. Además de abrir una posibilidad sexual más que interesante, contribuye a la higiene y reduce la temperatura corporal. Si el agua está fría, mejorará la circulación sanguínea, una buena ayuda para aumentar el rendimiento sexual.

Los líquidos y la hidratación son esenciales tanto antes como durante y después. Abrir la velada con una cerveza fría o un buen vaso de agua siempre es bienvenido, así como dejar la botella cerca de la cama por si el sofocante calor exige un refrigerio. El nivel avanzado es tener cerca un vaso con hielos no solo para enfríar la bebida, sino para tomar uno con los dedos y erotizar la piel del acompañante haciendo un erótico recorrido. Consejo definitivo: suministrar sexo oral con el hielo en la boca.

Dónde combatir el calor

Lo dicho. Nos referimos a lugares cotidianos, al día a día en casa. La cama o el sofá siempre son buenos aliados, pero si la temperatura es elevada el Sáhara se convierte en un iceberg al lado del infierno que es una buena y calurosa sesión de sexo. Ante esta circunstancia entra en escena la opción de bajar al suelo, sobre todo si es de baldosas frías, y poner unas sábanas o algún tipo de tela para innovar a la par que se disfruta del verano.

En caso de optar por los clásicos, que nunca fallan, intenta jugar con el reloj. A primera hora de la mañana o por la noche el calor no aprieta tanto, así que hay que aprovechar el tiempo. Alguna ventaja tenía que tener despertarse pronto o no poder dormir por culpa de la temperatura.

El calor se nota no solo en la playa. | Imagen: Pexels.

Posturas sexuales veraniegas

Una vez preparado el ambiente llega lo esperado: el sexo. El piel con piel implica rozamiento, dos cuerpos a unos 36 grados en una habitación que no andará lejos de los 28… así que el calor está asegurado. La solución drástica es evitar las relaciones, pero hay opciones que lo hacen compatible.

Una posición que nunca falla es el perrito, ya que a cuatro patas una persona y la otra erguida no existe tanto contacto como, por ejemplo, en el misionero. Así, existe una separación suficiente como para evitar asfixias. Por cierto, que en el clásico misionero, si la parte de arriba hace «flexiones» y sostiene su peso sobre los brazos mientras mueve la pelvis, tampoco es tanta la cercanía entre cuerpos.

Otra alternativa es la amazona, con la mujer en este caso en la parte superior. Si ella lleva la iniciativa y monta sobre el pene, puede controlar si en algún momento prefiere alejarse si siente mucho calor o aproximarse en busca de la boca o poner el pecho al alcance de su acompañante. La cucharita, tan denostada a la hora de dormir en verano, también sirve para el sexo estival. El chico o la chica dan la espalda y elevan una pierna para que, desde detrás, se penetre. La espalda y el pecho tienen distancia suficiente como para oxigenarse y evitar agobios.

Puestos a imaginar, ¿Ves esa mesa de tu salón? Imagina retirar de un manotazo todo lo que la ocupa, que una persona te tumbe boca abajo sobre ella -que fijo que está fresquita- y que, de pie, te penetre mientras tú formas un ángulo de 90 grados (no de temperatura, sino geométricos). O imagina ser tú el que tumba a la otra persona. El calor y el verano son duros, pero nada como la buena voluntad sexual para prenderse en este fuego.

One Comment
  1. Aunque las ideas propuestas son sencillas y originales, yo, con vuestro permiso, propongo acomodar el trastero o garaje de casa, suele ser la zona que menos calor recibe y donde uno no encuentra más limitación que la del espacio útil.
    Por otro lado si no se dispone de trastero el coche tiene 2 ventajas, el aire acondicionado y el gusanillo de ser pillado.
    Espero que os ayude!

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