Entrena tus red lights: cinco frases que deben ponerte alerta en BDSM

En el post de hoy os comparto perfiles, frases o tendencias que a mí personalmente me han solido ponerme alerta. Eso no significa que todo el mundo que sea así en la escena BDSMera sea el mismísimo mal y que, tengáis que correr en dirección opuesta, pero sí son frases que deberían ponernos alerta por si acaso vemos más signos de “actitudes malrolleras”.

“Si yo respeto, pero… no lo entiendo” 

Pasa con la gente que se declara switch, brat… pero ojo, que también pasa con respecto a roles más tradicionales desde una mirada en teoría más abierta. ¿Mi consejo? Pasa de quienes pongan el acento en la no comprensión. Obvio que nadie jamás entenderá la vivencia de otra persona porque es algo completamente subjetivo, pero recalcarlo de esa manera, apelando a que es “incomprensible”, con lo cerquita que está ese adjetivo de “intolerable” en el uso coloquial…¡me huele a peligro!

Algunas personas lo expresan desde su respeto, pero habitualmente el propio contexto de las frases señala cómo les genera una curiosidad, un querer saber, muchas veces relacionado con no haber podido hablar con alguien que lo viva desde dentro sobre ello. Todo lo demás, gente con mucha sordera selectiva

BDSM
Cuidado con ciertas frases peligrosas en el BDSM.

“Tengo X años de experiencia” 

Hay gente que en vez de en una tertulia o a una persona parece que se esté presentando a una oferta de empleo: “sumisa con 20 años de experiencia, empecé a mis 12 años…”. Sí, además muchas veces esta gente hace alusión a que desde siempre se han sabido (lo que fuere) y que siempre y en todo han actuado como tal. 

Son  comerciales de la imagen más idealizada del BDSM. Idealizada por llamarla algo, porque yo la llamaría más alejada de la realidad. Personas que pretenden argumentar en el grueso de los años que supuestamente llevan en esto la razón que tienen en todo lo que sueltan por la boca. 

Al igual que el punto anterior, puede haber frases que resuenen a esta y en realidad quieran reflejar otra cosa, como la familiarización con las técnicas o la perpetua sensación de pertenecer a una no-normatividad pero que no estaba clara. Ahora, éstas personas rara vez pretenderán tener razón en algo que no sea en lo que estrictamente conocen basándose en sus años de experiencia.  

“He leído un montón…” 

“…de basura” suelo acabar yo la frase mentalmente. Igual que en el punto anterior, da igual la cantidad, lo que importa es la calidad. Igual que en el resto de ámbitos de la vida, nunca se debería perder la capacidad crítica y la reflexión en el BDSM. NUN-CA. 

Argumentar ser quien posee la verdad absoluta por haberlo leído sin ni siquiera mencionar qué se ha leído o si las fuentes eran fiables, así como pretender parecer mejor amante (porque, dejémonos de engañarnos, no somos más que amantes quienes practicamos BDSM, no somos deidades sobrepoderosas) por haber leído… es que es una bizarrada. 

Especialmente cuando pretendemos argumentarlo en haber leído un montón de literatura erótica. Queridísima gente que leéis esto, las fantasías eróticas nunca son una buena referencia, básicamente, porque debieran ser fuente de inspiración, no dibujo para calco. Que así nos luce el pelo luego. Fantasía y deseo son dos cosas bien distintas y no está demás aprender a diferenciarlas. 

“Yo puedo enseñarte lo que nunca antes has experimentado”

Suelo llamarles “Amo Aladdin” porque ellos te pueden mostrar un fantástico mundo… un mundo ideal. 

Siempre revisten sus gestos y frases como hazañas altruistas, como si ellos (y ellas) no se llevasen tajada de juntarse con personas jóvenes y/o inexpertas. Además, las experiencias con estas personas suelen parecer como una auténtica odisea orgasmática. Pero dejémonos de cuentos Disney BDSMificados, de pompas y de perogrulladas. Es difícil con las ansias y el frenesí del principio (te recomiendo que leas sobre el sub y domfrenzy), pero no vayas como una polilla directa hacia la luz, que parece que brilla, pero también quema. 

“¡Esto está lleno de peligros, menos mal que diste conmigo!” 

“¡¡Oh mi madre de dragones, rompedora de cadenas!! ¿¡Qué sería de mí sin vos!?”. Algo así suelen esperar estos seres, pero no os engañéis, aunque salgáis de la mayor de las mierdas y relaciones tóxicas, salís con vuestras patitas, pezuñitas o piernecitas. No os saca nadie. Porque cuando alguien no desea salir de zulos, no sale. 

Ojo cuidao con los buenos samaritanos que se arriman a gente que las está pasando caninas, que a veces sólo pretenden que exageremos nuestra opinión favorable hacia ellos para luego aprovecharse. No penséis que es pesimismo, es precaución. Como nunca me aburro de decir, en esto del BDSM es como cuando modificamos un coche desde una perspectiva mecánica: mejor poner primero unos buenos frenos que invertir en un buen motor y darte una leche el triple de dolorosa. Así que, keep calm, mantente alerta y no tengas prisa. 

Autora: Norma J. Brau @snow_felina – Sexóloga, feminista y especialista en BDSM.