Tease and denial: El placer de que te dejen con las ganas

Traducido literalmente como ‘provocar y negar’, podríamos presentar esta práctica también bajo el conocido lema de ‘calentar y no comer’. Denostada en la cultura general, es una práctica codiciada por parte de la población, para saber más, ¡sigue leyendo!

En qué consiste

Consiste en proporcionar un alto nivel de excitación a alguien, negándole que sea tan alto como para llegar al orgasmo. Se puede jugar con subir y bajar la excitación tantas veces como las circunstancias lo permitan y se puede acabar dejando a la persona orgasmar… o no. 

Podemos considerarla una práctica de soft de BDSM debido a sus componentes imprescindibles de dominación de la persona que genera la excitación sobre la que es excitada y su puntito de humillación (pudiendo llegar a ser un puntazo de humillación en función de cómo nos comuniquemos). De todas formas, el significado final dependerá obviamente del sentido que le doten sus participantes. 

Excitación
Tú decides las formas de excitación.

Qué nos aporta

Además de para pasar un buen rato y disfrutar de forma diferente a la habitual, esta práctica puede servirnos para:

  • Conocer nuestro proceso de excitación: mucha gente al vivir de forma lineal su proceso de excitación y orgasmo es poco consciente de todos los cambios que va viviendo en el proceso y de los diferentes puntos del mismo. 
  • Evaluar nuestra afinidad con el BDSM: muchas veces la gente se imagina prácticas dolorosas física y psicológicamente, un mundo muy oscuro y alejado completamente de la sexualidad más convencional… pero el BDSM es mucho más que la caricatura que nos ha llegado y hay prácticas soft que pueden permitirnos un tonteo sencillo y seguro.
  • Aprender a dejarnos llevar: hay personas muy acostumbradas a llevar las riendas y los ritmos de los encuentros eróticos, ser la parte excitada y receptiva en esta práctica puede ser todo un aprendizaje.

Cómo hacerlo

  • Restringir movilidad

Impedir el acceso de la persona excitada a su propio cuerpo  o incluso inmovilizarla puede hacer la experiencia más intensa. No puede decidir cuándo tocarse, ni cuándo tocar a quien le excita; puede que convirtamos eso en un premio que podrá conseguir si se porta bien. 

  • Jugar con los sentidos

Si además de la movilidad, restringimos diferentes sentidos y potenciamos otros, el juego se multiplica. Por poner unos pocos ejemplos: utilizar un antifaz para susurrar y gemir desde cerca o jugar con el tacto, impedirle escuchar nada y que nuestras caricias sean más sorpresivas… ¡Las posibilidades son infinitas! 

  • Estimulaciones provocativas

Todas las prácticas que para la persona excitada supongan una rápida consecución de niveles altos de excitación deben quedar en un segundo plano (o para el final como premio). Pon en marcha tu imaginación y piensa en todas las estimulaciones excitantes más allá de la masturbación y la estimulación oral:

  • El striptease y el lap-dance son opciones geniales para quienes tengan ritmo
  • Un masaje dado con todo el cuerpo
  • Permitirle a la persona excitada saborear las partes de nuestro cuerpo que más le exciten

Como ves, ¡¡los límites los pone tu imaginación!! Si quieres probar algo nuevo este verano, ¡anímate y provoca! 

Autora: Norma Brau, sexóloga feminista especializada en BDSM.