Olvidable

Olvidable ¿Eso soy para ti? Una más. Una cruz más que tachar. Una cara bonita de la que presumir. Olvidable.

Olvidable. Como el día que me conociste. En aquel bar lleno de gente. Yo solo te veía a ti. Y parecía que a ti te había pasado lo mismo. Parecía…

Olvidable. Como el primer beso que me diste. Porque recuerda: me lo diste tú. Tú agarraste mi cabeza entre tus manos. Tú pusiste tu frente contra la mía. Tú juntaste tus labios con los míos y tú jugueteaste con tu lengua, traviesa en mi boca.

Olvidable. Como la mirada de deseo que me dedicabas un instante después de besarme. Como la manera en que mordía el labio para calmar mis ganas de ti. Como tu dedo, juguetón, que acariciaba mi cuello poco a poco.

Olvidable…  | Imagen: 8tracks.com.

Olvidable. Como una canción mala, un texto irrelevante, una noche sin luna o un amanecer encapotado. Como tus manos enredadas en mi pelo y tu voz susurrando que te encantaba como caía mi melena por la espalda hasta llegar al culo. Como las miradas sin mediar palabra pero que decían más que los libros de historia.

Olvidable. Como tu cuerpo desnudo a la luz de la luna y ese pelo alborotado que no te dejaba ver bien. Como mi piel erizada al contacto de tus manos, que lo acariciaban como si de arte se tratara. Como mi culo enrojecido por las cachetadas. Como la risa indiscreta. Como las horas que pasaban como segundos. Como el frío de la mañana que nos encontraba despiertos y fundidos en un abrazo que rebasaba los límites de la razón.

Olvidable. Como mi corazón latiendo a mil cuando te ponías encima. Como el sudor que recorría tu frente cuando me follabas fuerte. Como tus manos sujetando mi cadera a cuatro patas o tus ojos fijos en los míos cuando te la chupaba y quería hacerte más mío que tuyo. Como el sonido de mi voz, que salía desquiciada de mi garganta por tu culpa, porque sabías tocar y lamer como antes nadie lo había hecho. Como tu barba húmeda cuando te ponías de pie o mis labios empapados de ti cuando me levantabas la cabeza.

Olvidable. Como cuando me besabas sin permiso o cuando pedías discreción y me cogías el culo en medio de la calle. Cuando me ponías indecente en los bares, cuando me presumías ante tus amigos o cuando mordías mi cuello en los semáforos en rojo. Cuando te ponía que te cogiera la polla en público o cuando me metías la mano en los pantalones para ver si llevaba tanga.

Olvidable. Como cuando me hacías reír durante horas porque te gustaba como sonaba mi risa. Como cuando te contaba historias de dioses y estrellas. Como cuando abrías tu corazón y hablabas cogiéndome la mano. Como tu sonrisa picardeada, tus pestañas eternas o tu mundo, tan apasionante y curioso que me atrapó y ya no me dejó salir. 

Olvidable… como yo. Pero no como tú. Porque tú te quedaste aquí. Porque serán miles pero ninguno como tú. Porque me niego a que yo haya sido tan poco cuando tú has sido tanto. Y espero que vuelvas a verme, un día, en un bar, mientras vuelo en un escenario y tú desde abajo me cantas en voz baja. Como nunca, como siempre. Y ojalá no me olvides, porque no me puedas olvidar. Pero eso, como la vida es sueño y los sueños… sueños son.