Grisasexualidad: ¿conoces este concepto?

La educación sexual suele ser una asignatura bastante pendiente en muchos ámbitos. Incluso, en ocasiones, es en la veintena cuando aprendemos a respondernos a muchas cuestiones que se nos llevan generando desde la adolescencia o desde la misma infancia.

En El Sexo Mandamiento hemos hablado de la asexualidad en varios artículos. Al fin y al cabo, es un espectro de la sexualidad tan válido como la alosexualidad (lo opuesto a ser asexual). Sin embargo, cuenta con sus propias normas para entender como no se experimenta atracción sexual hacia las personas de la manera normativa que conocemos y es bueno hablar sobre ello.

Grisasexualidad y asexualidad: diferencias

«La asexualidad es el otro extremo de la relación y la concepción del deseo sexual | Fuente: Pixabay»

Sin embargo, ¿sabíais que, cuando hablamos de espectros de la sexualidad y mencionamos la alosexualidad y la asexualidad, estamos dejando sin responder lo que correspondería a la parte gris que separa ambos extremos? Pues sí, hoy os traemos un nuevo término: la grisasexualidad.

¿Qué es la grisasexualidad?

Una persona grisasexual es aquella que solo experimenta atracción sexual hacia otro individuo en determinadas circunstancias o por alguna situación en particular.

Es más, existe la posibilidad de que, si cierto elemento desapareciese, la atracción podría desaparecer al completo. Curioso, ¿verdad?

Resulta ser un término muy conflictivo debido a que, quizás, no existe una definición tan férrea ya que, dichas circunstancias que pueden darse pueden ser muy específicas y concretas o no.

Algunas personas que se definan bajo este concepto pueden sentir una atracción sexual que siempre han considerado similar a la que experimentan los alosexuales debido a la frecuencia o la intensidad, mientras que otros individuos pueden sentirlo de manera más secundaria o aislada en el tiempo.

Además, en muchas ocasiones, una persona grisasexual puede no llegar a reconocer que lo que está sintiendo es atracción sexual. Muchas comunidades que van dirigidas a la visibilización de la asexualidad han aportado distintos tintes que definen este concepto. Sin embargo, no por ello deja de ser complejo y abre las puertas a que muchas personas se cuestionen si la manera en la que han sentido su propio deseo es, más o menos, normativa.

Grisasexualidad: ¿cómo se reconoce?

«Muchas personas pueden no saber que lo son y sentirse como bichos raros en algún momento de su vida | Fuente: Pexels»

¿Por qué existen tantas dudas? Porque por mucho que conozcamos la teoría, al fin y al cabo, nos vamos a fijar únicamente en lo que sentimos y nunca vamos a poder conocer como sienten las cosas las demás personas que se encuentran a nuestro alrededor.

A lo mejor, durante toda nuestra vida, hemos pensado que experimentamos el deseo sexual de una forma estipulada y similar a la de todo el mundo. Sin embargo, en algunos momentos, podemos descifrar que otras personas realizan actos que nosotros mismos no haríamos por estar motivados por el deseo sexual. Lo mismo ocurre con los sentimientos románticos, pero eso lo dejaremos para otro artículo.

Probablemente, el ver desde fuera esas diferencias, en algún momento haya podido afectar a alguien o ha generado alguna situación en la que se realice alguna que otra pregunta.

Grisasexualidad: ¿cómo afecta a tu pareja?

«Ser grisasexual no tendría que afectar a tu relación de pareja | Fuente: Pexels»

Ahora, sabiendo que existen todavía más conceptos que pueden definir nuestra vida sexual, la forma de entendernos con ella y la manera en la que se manifiesta el deseo, os animo a que seáis vosotros mismos quienes os animéis a indagar sobre aquellas cuestiones de las que hayáis podido tener dudas alguna vez.