Medusa, tres veces víctima

Durante siglos, la Gorgona Medusa se ha imaginado como un monstruo de cabellos de serpiente, una criatura cuya mirada convertía en piedra a quienes se encontraban con ella.

El símbolo de Medusa ha trascendido la cultura popular, y ha sido utilizado incluso como imagen de marca de la lujosa Versace. En la actualidad, a Medusa se le atribuyen poder y resistencia, pero ¿por qué?

Medusa Versace

Logo de Versace con la cabeza de Medusa | Fuente: Flickr

Quién era la Gorgona Medusa

Existieron en la mitología griega tres Gorgonas, hijas de Forcis y Ceto, dos deidades marinas que pertenecen a la primera generación de dioses. Se llamaban Esteno, Euríale y Medusa, siendo ésta última la más célebre de las tres. 

Forcis y Ceto

Mosaico romano de Forcis (en el medio) y Ceto (a la derecha) | Fuente: Wikimedia Commons

Medusa es la más conocida de las tres por la importancia que tiene dentro de la historia de Perseo. Perseo era un héroe griego, un semidiós, que debía llevar la cabeza de una Gorgona al rey de Sérifos. Siendo Medusa la única mortal de las Gorgonas, le cortó la cabeza a ella, usando el escudo de Atenea como espejo para poder atacarla sin convertirse en piedra.

Tras matarla, Perseo la utilizó como arma. Liquidaba a sus enemigos mostrando la cabeza de Medusa, que, aún muerta, petrificaba a quienes se cruzaban en su camino. 

De víctima a demonio

Pero la historia de Medusa es interesante por sí sola, y no necesita ningún héroe que le dé sentido. Antes de convertirse en una especie de monstruo, Medusa habría sido una joven doncella, muy hermosa, casi tan hermosa como la diosa Atenea, a quien servía.

Era tan hermosa que el dios del mar, Poseidón, se encaprichó de ella. Poseidón violó a Medusa en el templo de Atenea, y aunque la doncella intentó librarse de él, no lo consiguió. Atenea, considerándolo un agravio, descargó su ira contra Medusa, convirtiéndola en una criatura que ningún hombre podría mirar nunca.

Medusa

La Medusa de Caravaggio | Fuente: Google Art

Así, a Medusa se la revictimiza: no sólo es herida por la violación, sino que también sufre la ira y el castigo de Atenea, siendo ella quien sacrifica su vida, y no el agresor, como ocurre a menudo en estos mitos.

La conversión de Medusa, poco a poco, en una criatura asocial, asesina y cruel, tiene una lectura desde la perspectiva de género distinta a la que se plantea en el mito de Perseo. Desde este punto de vista, Medusa se convierte en un arma contra el sistema – patriarcal en este caso – y, por tanto, en una amenaza que debe ser eliminada.

Medusa y Perseo

Perseo con la cabeza de Medusa, estatua de Cellini | Fuente: Pixabay

Esta lectura, sin embargo, victimiza a Medusa una vez más, ya que es asesinada y su mecanismo de defensa y resistencia queda al servicio del héroe, que le arrebata el control sobre su cuerpo incluso muerta. Si a ésto se le añade que según ciertas versiones del mito Perseo es hijo de Poseidón, resulta aún más retorcido.

En cualquier caso, la idea de Medusa como figura de empoderamiento femenino y de respuesta ante una agresión sexual ha dado mucho de sí, tanto que podemos observar similitudes con esta trama en películas actuales como Jennifer’s Body (Karyn Kusama, 2009) o Maléfica (Robert Stromberg, 2014).