Filosofía de tocador: Una obra «moderna» del Marqués de Sade

Hace un par de años fui a ver una obra de teatro que me impactó bastante por lo explícito y polémico de su contenido. Uno podría pensar que en pleno siglo XXI ya hay pocas cosas que puedan sorprendernos en cuanto al contenido sexual, acostumbrados como estamos al porno o las pelis con escenas muy subidas de tono. Sin embargo, la percepción es distinta si las escenas provienen de un escenario en vez de una pantalla.

Lo curioso es que la obra en cuestión tiene varios siglos de antigüedad, pues se publicó en el año 1795, y fue atribuida al Marqués de Sade, autor polémico de la Revolución Francesa. El título es Filosofía de tocador y además de contener escenas sexuales muy explícitas y en ocasiones crueles, tiene contenido político e ideológico.

La historia cuenta cómo una jovencita pura y casta, Eugenia, es atraída a una casa donde tres nobles de moral difusa la inician en las artes sexuales y hedonistas. La anfitriona es una mujer que le explica todo lo que tiene que saber sobre el placer, y otros dos hombres la ayudan a iniciarse en la parte práctica. Y se monta la orgía.

Finalmente, la madre de la joven Eugenia se presenta allí para intentar rescatar a su hija de las garras del libertinaje y la perversión. No le sale bien: la adolescente decide torturar a su madre siguiendo las sugerencias de sus instructores. 

Pero volvamos a la representación que fui a ver

Pigmaliao, escultura que mexe, es una compañía teatral brasileña que se atrevió a llevar a las tablas una obra sexual explícita interpretada por títeres y hacerla impactante. Probablemente fuera una buena idea precisamente porque hacerla con actores rozaría la pornografía… Pero además, tiene un enorme mérito conseguir que unos muñecos resulten eróticos.

Al no estar acostumbrados a que nos cuenten historias de contenido adulto con marionetas (igual que ocurre con la animación), este medio resulta tal vez más chocante que si lo viéramos en una película. El propio Marqués de Sade aparece en la obra, encerrado en una jaula, pues esta obra la escribió desde la cárcel.

Esta adaptación incluye las escenas sexuales, la crueldad y también escenas de contenido político donde se critica el cristianismo y se habla del aborto, temas que siguen de actualidad y que podríamos calificar de polémicos. Que dos mujeres se junten a hablar de sexo y placer también es una situación aún difícil de ver y que se reclama de muchas obras audiovisuales hoy en día.

No es que tengamos que aprender de las «enseñanzas» del Marqués de Sade (recalco que las escenas violentas son muy extremas, pues incluyen violaciones), pero la novela es sin duda una celebración del placer sexual y una crítica a todo tipo de convencionalismos que bien podemos releer y aplicarnos. Eso sí, sexo sano y consentido ¡siempre!